Si verdolaga, yo sé que vos cuándo terminó el partido te quedó un gusto levemente amargo, porque el equipo salteño era flojo, porque Ferro no tuvo la actitud avasallante que siempre tuvo en el torneo, inclusive en los primeros cuarenta y cinco minutos.
También admito que este punto es un puntazo, con el diario del lunes (nunca tan literal) porque si el “Lamolinazo” (Record Guiness a lo largo del partido cagó a cuatro equipos: All Boys, Godoy Cruz, Acassuso y Ferro todos por errores de él) hubiera prosperado hoy estaríamos comiendo uñas al escabeche.
Pero si mi madre fuera bicicleta y mi padre un triciclo yo sería un monpatín, en definitiva eso no sucedió y el punto terminó siendo un puntazo.
Veamos.
Salimos con Monetti al arco, línea de cuatro con Kihm, Tevez, Orellana y Kihm. Tren en medio, Hoyos, Obradovich y Kabalín. Tres arriba con González, Reniero y Dening.
Ellos con once coqueros.
Los primeros minutos fueron con un Ferro teniendo la pelota y moviéndola de banda a banda. Sin tanta presión alta, solamente Reniero presionaba en la salida, pero con un mediocampo bien abroquelado cerrando todas las posibles líneas de pases que los salteños quisieran generar, pero también con imprecisiones en los pases, un poco por los nervios de saber que las noticias que llegaban de Caseros eran buenas y otro poco porque el estado del campo de juego era realmente malo.
Y la ya señalada presión de Reniero de entrada da resultado. Pase de Kabalín que los dos centrales despejan mal, y el ex Argentinos define cruzado.
Ocho minutos y el partido ya está 1-0.
De ahí en más los salteños sienten el golpe y Ferro empieza a jugar un poco mejor. Hoyos se tira más hacia el medio, González encara de afuera para adentro, Obradovich hace lo de todos los partidos, robar y clarificar el juego.
En el fondo no sufrimos, pero Peña Biafore está afuera precalentando porque algo anda mal con Orellana.
Y a los ventidos llega una jugada clave que demuestra porque este punto es un puntazo. Tiramos un centro mal, con siete jugadores en el bloque alto de la cancha, ellas la roban, salen de contra, mal despeje de Tevez y el diez de Central Norte la agarra de volea y se la clava abajo a Monetti.
¿Por qué digo lo de jugada clave? Porque cuándo quedan cuatro fechas (tres ahora) o en una probable final, si vas ganando, aunque sea desde los ocho minutos, lo que tenes que hacer es cerrar el partido.
Es muy “romántico” o lírico, seguir atacando, llegar con siete jugadores al área, pero eso dejalo para las primeras treinta fechas. Cuándo todo se acerca al final, ese final se decide por detalles y esos detalles, si se quiere lamentablemente, son el tomar el menos riesgo posible.
Y esto cambió el partido en todo sentido, no tanto en el primer tiempo pero si en el segundo.
Porque lo que restó de la primera etapa Ferro siguió intentado ganar con la intención que tuvo todo este torneo, inclusive con los aciertos y los defectos.
Buscando sociedades y triangulaciones en una cancha dónde la pelota rebotaba como los cheques de pago de San Lorenzo, con las llegadas incansables de los laterales, pero con la falla de definición que arrastramos en todo el campeonato.
Con un Dening que no podía en el uno contra uno, con un González al que no le llegaba la pelota.
Central Norte, viendo que el negocio le había dado resultado, apostaba a la contra o aprovechar algún espacio que dejáramos por las bandas.
Lo tuvo Hoyos, con un tiro de afuera del área y otro desde adentro después de una asistencia de Reniero.
Los salteños tirando toda pelota parada al área dónde ya habíamos perdido la altura de Orellana (contractura según nos informó él mismo) y que hacía que cada bochazo que callera al área fuera potencialmente peligrosa.
Terminado el primer tiempo uno no puede evitar hacer el ejercicio intelectual de imaginar la charla de Sara e imaginar diciéndole a los jugadores:
-“Muchachos, perdió Morón, seamos inteligentes y no nos regalemos”
Pero también es inevitable pensar el mismo escenario en el vestuario local y al DT de ellos diciendo que había ganado Acassuso.
Ante esto el segundo tiempo, guste o no, casi que estuvo de más. No es que Ferro se conformó con el punto, que en definitiva le servía y que no era lo mismos que no obtenerlo, pero tampoco se regaló para ganar el partido.
Lo mismo los salteños.
La pelota la tuvimos nosotros, la hacíamos circular lateralizando, esperando que ellos salieran y nos dieran espacios para las diagonales, pero Central Norte veía la pelota y no salía porque no nos quería darnos esos espacios.
En definitiva el segundo tiempo fue un Verdolaga que decía “Vení a buscar la pelota” y unos salteños que respondían “No che, tráiganla ustedes”.
Y a medida que pasaban los minutos, más cerrado se hizo el trámite.
Tuvieron una ellos con una pelota que rebotó en Dening y tapó el Mono ylo tuvo Ferro dos veces con un remate de Nico Gómez (que había ingresado por Hoyos) y en otra Garçia (que entró junto con Parisi x Dening y Reniero) que quedó mano a mano y tapó el arquero.
Que se entienda, Ferro lo buscó siempre incluso con el ingreso de Castellani x Kabalín, para generar fútbol. Ozuna y Kihm siguieron yendo por las bandas, pero cuándo los relevos estaban asegurados.
Lo que se hizo fue minimizar el error y encontrase con un gol de esos que te lo pueden hacer en la quinta fecha, pero no en el partido en dónde vos sabés que le estás sacando cuatro puntos de ventaja al segundo, a tres fechas del final.
Con el resultado de Godoy Cruz, el punto se transformó en puntazo y se jugó como hay que hacerlo en estas últimas fechas que definen todo el trabajo del año.
Nos fuimos de Salta con el leve sabor amargo de saber que, es cierto, el partido se pudo haber ganado, pero con el dulce sabor de la ventaja en puntos obtenidas.
Un inmenso abrazo a la “Peña del NOA” gente que siente a Ferro igual que todos nosotros y que la distancia lo hace más admirable.
Quedan nueve puntos, seis de los cuales son de local, siendo el equipo que fuimos todo el campeonato y sumándole inteligencia, el objetivo que todo soñamos estás cada vez más cerca.




