Si verdolaga, te fuiste de Caballito preguntándote por qué Dios, Alá, Jehová, Gandalf, El Mago sin diente o en quien vos creas, nos odia. Porque estaba todo dado para que fuera el día. Ese día que soñamos hace veintiséis años.
Las dos tribunas y la platea estallada, previa con comida, banderas, alegría y reencuentros. Todo dado para llegar a esa final que, cómo ya dije, soñamos tanto tiempo…y a los ¡Catorces segundo de partido, te dan un cachetazo!
Salimos con Monetti al arco, línea de cuatro con Kihm, Tevez, Canto y Osuna. Tres en el medio con Kabalín, Obradovich y Castellani. Arriba González, Reniero y Parisi.
Ellos con cinco clones de la defensa del PSG y seis clones del medio y delantera del Real Madrid (¿Qué te voy a decir? ¿Qué eran once leñadores de “La Forestal”?)
Cómo dije ¡Trece segundo nos duró el empate! Sacan del medio, llegamos tarde a todas las pelotas que podríamos haber robado, uno de ellos define junto al palo de Monetti.
Es difícil que, en el partido más decisivo del año (o por lo menos lo era hasta el sábado) te hagan un gol tan rápido.
Pero lo peor es que Ferro no sintió el impacto, salió a ser lo que lo trajo hasta acá, juntar pases, con Castellani “flotando” por el medio, juntándose con Kabalín y con un extrañamente errático Obradovich.
Ellos enseguida armaron un 5-4-1 y se dedicaron a hacer lo que ya venían a hacer antes del tempranero gol, aguantar y ver si podían embocar una contra.
Y tenemos situaciones, no habían pasado ni dos minutos y lo tuvo Kabalín, empezamos a llegar y todo el partido se jugaba en los últimos metros de ellos.
Pero mirábamos para atrás y las líneas estaban muy separadas, esto nos podía costar algo que finalmente sucedió, pero no nos adelantemos.
Tuvimos seis situaciones de gol clara para empatar el partido y no las pudimos concretar, algo que es un déficit que arrastramos desde la fecha uno.
Reniero se mostraba entre los centrales como referente, pero no alcanzaba para armar juego. González y Kihm armaban tándem por derecha, pero tampoco terminan de amalgamar con el resto del equipo.
Con esto todo quedaba lo que se pudiera generar Parisi por si mismo, pero esta vez es poco.
De todas formas parecía que el empate en algún momento iba a llegar porque Ferro hacía rato que lo merecía.
¿Qué puede ser peor que salir perdiendo del vestuario? Que te hagan un gol a los cuarenta y cinco minutos de la misma etapa, salimos de una pelota parada mal tirada, se escapa uno de ellos, pero González llega al cierre, pero imagina que van a cobrar foul, desacelera, el de Chaco le gana la pelota y Angel lo tira al piso. Foul fuera del área y roja por último hombre.
Todos pensamos “Bueno, por lo menos evitamos el gol” pero de ese tiro libre surge un rebote y otro chaqueño solo y sin pararla pone el 2-0.
Las sensaciones para el segundo tiempo no son las mejores. Porque la ventaja es amplia y encima jugamos con uno menos.
Sara manda a Dening y Marra x Reniero y Castellani, es un cambio más pensado en darle una mano a un Obradovich que estaba jugando quizás su peor partidos en el torneo y tratar de jugar abriendo la cancha previendo que ellos se iban a cerrar aún más de lo que lo habían hecho en la primera etapa.
Y la verdad es que no se nos cae una idea, es cierto manejamos la pelota, pero extrañamente estamos muy largo entre líneas y no tenemos la solidez defensiva que veníamos mostrando en los últimos partidos.
Retrocedemos mal, no hacemos los relevos justos, y si bien creamos alguna que otra situación, estamos muy lejos no solo del empate, sino de marcar aunque sea el gol que nos abriera la ilusión y preocupara a Chaco.
Jugado por jugado el Técnico en menos de cinco minutos manda a Gómez x Kabalín, y García y Esidín x Parisi y Obradovich.
Pero el problema lo seguimos teniendo en lo amplio que está el equipo y que quedamos mano a mano.
Así llega el tercero en una típica contra, que va de derecha al centro donde entra un chaqueño y marca el 3-0
Las poquísimas ilusiones que teníamos, se terminan de desvanecer. Quedan diecisiete minutos y lo único que puede pasar es que llueva, antes que nosotros hagamos un gol.
El final nos encuentra con una mezcla de estupor y angustia.
Nadie, ni el más pesimista, podía haberse imaginado un partido así. Es cierto que todo lo que podía salir mal salió peor, y lo que podía salir bien jamás pasó.
Nada está definido, pero todo sigue dependiendo de nosotros.
Se viene un partido que, virtualmente, se transformó en una semifinal, es cierto que será contra un equipo que está descendido en su primer año en la categoría.
Obvio que vamos a sufrir, que vamos a tener las pulsaciones a cien mil, pero, cómo dije, todo depende de nosotros.
Sabemos que este equipo puede, nosotros acompañaremos y será plata o mierda




