La Madre de Todas las Batallas

Melena

Si Verdolaga, en el día de la madre, estamos a “esto” (Imginate una distancia mínima entre el pulgar y el índice) de la madre de todas las batallas. De esa que soñamos hace más de veinte años. Porque yo sé que cuándo Parisi convirtió el penal, una lagrima o varias te corrieron por las mejillas y viste a tu alrededor a todos en la misma situación.

El partido fue extenuante, para los jugadores y para nosotros, que saltábamos en cada pelota, cabeceábamos en los centros y gritábamos cuándo la voz no se nos partía.

Y así va a ser hasta el final, porque así lo vivimos, así lo sentimos y así lo soñamos.

Salimos con Monetti al arco, líneas de cuatro con Kihm, Tevez, Canto y Ozuna. Tres en el medio, Obradovich en el centro, Kabalín por derecha y Hoyos por izquierda. Arriba González, Reniero y Parisi.

Ellos con once catadores de fernet.

 Estos partidos van a ser así, con la carga emotiva de saber lo que está pasando con tu competidor y con equipos que no juegan por nada, esperándonos sin arriesgar ni un poco.

El Sapo Coleoni (Aclaro, un tipo que me cae diez puntos) fue inteligente en el planteo. Armó un 4-4-2 con un doble cinco que no les daba respiro ni a Obradovich ni a Hoyos, esto hizo que nos costara la generación de juegos, las sociedades a las que nos tiene acostumbrado este equipo y por sobre todo que, ante la incomodidad, Enzo terminara jugando muy atrás.

No hace falta aclarar que el peso del partido, la tenencia de pelota y la actitud de ganar, fue siempre únicamente nuestra. Ellos como, ya puedo decirlo fácticamente, el cien por ciento de los equipos de esta categoría, vinieron a apostar a una contra y sacarse el Telekino.

Pero ¿Qué pasa? Que el rival se saque el Telekino en la décima fecha del torneo, más allá de el dolor de perder, no pasa mucho más que eso, que se lo saque en las últimas fechas, es una catástrofe.

Por eso Ferro fue inteligente, no se desesperó en la búsqueda de abrir el marcador, siguió con su idea de juntar pases, pero no se desorganizó ni se regaló. Saco la enseñanza del gol de contra de Central Norte el partido pasado, y supo controlar lo poco que nos podía lastimar y esto era que Tevez le costaba el nueve de los cordobeses, pero bastó con que lo emparejaran Canto y Obradovich para que ese “conflicto” se terminara.

Con eso controlado, faltaba solucionar el tema ofensivo y eso era más complicado. Señalado lo que pasaba con Hoyos, la idea era ir por las bandas, pero González no prevalecía y Parisi no tiene esa impronta de agrandar la cancha por las bandas, es más de internarse hacia el medio. La opción era Kabalín que se carga el medio al hombro y el juego empieza a pasar por él, la tarea silenciosa, todo el año de Matías es impresionante.

Pero estaba Reniero, un delantero que es capaz de crearse él mismo las oportunidades, a puro encarar a los defensores contrarios y, si hace falta, apretar la salida o las proyecciones de los laterales.

Así tuvimos dos situaciones que pudieron abrir el partido, pero como nos ha pasado todo el torneo, los arqueros rivales se visten de “Yashin” (Si sos joven, preguntale a tu abuelo quien era) o pecamos por nuestra propia ineficiencia.

El primer tiempo terminó con 0 – 0 que podría haber sido triunfo de Ferro.

En el segundo todo cambia, por un lado porque ya al empezar a jugar la “Voz del Estadio” informa que Morón había perdido (No sé si es bueno que pase esto, pero si no lo hubiera dicho la voz, igual los jugadores se hubieran enterado) y ahí se vio lo mejor de Ferro, porque después de unos minutos dónde no podíamos hacernos con la pelota, una vez que se la robamos a Racing, no se la devolvimos más.

Encontramos espacios en el medio, el doble cinco de ellos empezaron a perder y el gol se veía venir. Llegó de la manera más inesperada, una entrada al área, nuestro conocido Bay, toca la pelota con la mano y es penal.

Lo pide Hoyos, cómo contra Madryn, pero Parisi se hace cargo y lo patea con una frialdad pasmosa y pone el 1-0.

Todos miramos los relojes ¡Falta media hora! Pero Sara toma las decisiones correctas. Manda a Castellani y Dening x González y Hoyos (quien llegó a la quinta amarilla y no juega contra Chaco) y el Boni da una lección de cómo había que jugar en esa instancia del partido.

Pelota bajo la suela, tocar corto e ir a buscar, dársela a los de verde al pie y sin arriesgar y aprovechar la experiencia para generar foules que enfriaran el partido.

Con esto alcanzó para que, los tibios intentos de los cordobeses que empezaron a mandar delanteros al campo de juego, no prosperan.

Obvio que uno sufre, porque esto es fútbol no Análisis matemático, un zapallazo de treinta metros te puede cambiar la ecuación, pero lo bueno para esta etapa, es que el equipo mostró una solidez en el fondo encomiable.

Para terminar de cerrar el partido el Técnico manda a García y Marra x Reniero y Kabalín.

Se arma un circuito interesante con el ingresado Marra, Castellani y Obradovich, a un toque, teniendo la pelota y generando juego.

Lo tiene Dening de cabeza, lo tiene el uru y ambas las tapa el arquero.

Si uno ve el partido, cuarenta y ocho horas después se da cuenta que toda la adrenalina y sufrimiento que pasamos en la cancha, se debió más al momento del partido que a lo que en realidad sucedió.

El ingreso de Gómez x Parisi, si los anteriores fueron para cerrar el partido, este es directamente para poner candado y cadenas.

Se va el partido, con un tiro libre para ellos que controla Monetti.

Quedan dos partidos, uno de local y tenemos cinco puntos de ventaja. Los futboleros y más los hinchas de Ferro, sabemos que nada está terminado, hasta que termina.

Las señales son buenas, es cierto que seguimos siendo ineficaces a la hora de definir, pero hemos ganado una solidez defensiva que es vital para jugar estos partidos que quedan, hasta lograr lo que todos queremos.

El próximo partido hay que mantener la mente fría y el corazón caliente, estamos muy cerca y todo depende de nosotros.

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