Si Verdolaga, oremos. Yo soy agnóstico, pero si vos crees en Cristo, Mahoma, Bishnú, Jehová, el Gauchito Gil o lo que sea que creas, encomendate a la ayuda de una fuerza superior, que yo cómo agnóstico te digo, es más probable que eso nos salve a que lo hagan este plantel, cuerpo técnico y comisión directiva.
Porque que no estemos hoy en día en descenso directo, es más un milagro, mezcla con que los equipos que peleamos son tan malos cómo nosotros, que otra cosa.
El partido con San Miguel, sabiendo que Arsenal había perdido y que Alvarado jugaba con Madryn de visitante, era una buena oportunidad para sacar tres puntos y alejarnos de esta pesadilla en la que se ha transformado el torneo de este año…spollier nada de eso iba a pasar.
Salimos con Monetti al arco, línea de cinco con Vallejos, Boolsen, Rivero, Lorenzo y Ayala. Tres en el medio Cosi, Olguin y Campos, dos arriba con García y Montiel.
San Miguel con 11 jugadores que se la pasan al compañero, patean al arco y le ganan a Ferro.
Es difícil analizar lo que fue este partido porque, cómo ya dijimos varias veces, Ferro juega un deporte que claramente no es fútbol y para peor no se entiende que es lo que juega.
Hay presunciones en el fútbol que, habitualmente, se suelen cumplir porque si no se cumplieran nadie haría lo que se “presupone”
Una de ellas es que con línea de cinco va a ser difícil que seas muy ofensivo pero ganás seguridad en el fondo. Con Ferro no pasa eso.
Porque si bien es cierto que Vallejos y Ayala se proyectan pero no aciertan un pase a un compañero a dos metros de distancia. Porque los tres centrales del fondo terminan muy pegados al arquero, principalmente porque Olguín solo no puede con el medio y Cosi no lo ayuda en lo más mínimo.
Ante esto, otra presunción es que si tu rival tiene al goleador del torneo pasado y que en este también ha hecho goles, si vos jugás con tres centrales ¡Uno por lo menos lo tiene que encimar! ¡Si te hace un gol otro jugador está mal pero que no te lo haga el único futbolista que vos tenes que cuidar!
Y si te lo hace que sea por mérito propio ¡No porque recibe solo en la medialuna del área, de frente al arco!
Presunción fallida porque así llega el único gol del partido, moviendo la pelota de izquierda a derecha, haciendo que los tres centrales de Ferro se cierren más sobre Monettí, desprendiendo al nueve al borde del área para quedar solo y que este haga lo que hacen todos los nueve, patear y meter la pelota en el fondo del arco.
Iban 35 minutos, hasta ahí no había pasado nada, porque Campos otra vez no tenía con quien jugar, nuestra única idea era tirarle pelotazos a Montiel o a García para que se las arregle y San Miguel esperando, cómo todos los equipos que hemos enfrentado, el momento y la oportunidad, que Ferro siempre te da aunque sea una por partido, para hacer el gol y cerrar el partido.
Si cerrar el partido, porque todos sabemos que si hay otra presunción que no se cumple con este equipo es que vos tenes que dejar el alma en cada pelota, aún más que si estuvieras jugando por ascender.
Pero en el segundo tiempo el equipo que sale a la cancha es el que todos, lamentablemente, esperábamos.
Un equipo con miedo ¿Presionado por lo externo? ¡Si, obvio, cómo no vamos a estar todos los hinchas, socios, simpatizantes, periodistas partidarios y todo el que tenga algo de cariño por Ferro desesperado por este presente!
Encima Rondina hace dos cambios que parecieran, por lo menos erróneos. Entra Palacio y Quiroga x Cosi y Campos. Uno supone que Campos sentía una molestia (dicen que en el aductor) porque sacar a Campos, aún jugando mal, es dejar al equipo sin el único de fútbol y poner a Palacio que ha tenido un torneo para el olvido, es casi condenar al equipo jugar con uno menos.
Entre el miedo, el nerviosismo y la propia impericia del equipo, es imposible que armemos no ya una jugada de riesgo, sino que demos tres pases seguidos.
Rondina manda a Parisi y Benegas x Rivero y Montiel quemando la naves, pero la sensación es que, con el partido que estaban jugando los centrales, lo mejor era que saliera cualquiera de los otros dos, porque Rivero por lo menos a veces acierta en los cambios de frente o en cuándo salta líneas y a eso es a lo único que estábamos jugando en ese segundo tiempo.
Finalmente entra Kihm por Vallejos y parecía que tendría que haberlo hecho antes.
El partido termina con el 0-1 clavado que yo todos presagiábamos desde el gol de San Miguel.
La verdad es que el presente es negro y el futuro aún más oscuro. Quizás lo único que pueda ayudar es que los próximos dos partidos son de visitante y este equipo miedoso levante un poco el ánimo.
Oremos.




