Si Verdolaga es muy difícil no ilusionarse, bah en realidad nos hemos ilusionado con mucho menos, pero con ese “freno de mano” puesto y esa vocecita interior que nos decía “Te vas a ilusionar y te va a doler más”. Por eso el inevitable signo de pregunta.
Pero esta vez las señales son otras, porque justamente las anteriores veces que nos ilusionamos, venían partidos con un contexto como este y nos daba un cachetazo de realidad…pero esta vez no.
¿Cuántas veces ganamos tanto de visitante?…pero perdemos de local.
Uy ¡Empezamos a ganar de local! ¿Y ahora? Y ahora se venía el típico partido que nos cacheteaba, contra un rival claramente inferior, con nosotros en remontada y jugando bien y como corolario, si ganábamos nos poníamos cerca de la punta.
Pero ahora, por ahora (el que se quema con lecha cuándo ve una vaca llora) pareciera que todo cambió.
Salimos con Monetti al arco, línea de cuatro con la vuelta de Kihm, la lesión de Orellana hizo que Tevez pasara de dos manteniéndose Canto de seis y Ozuna de tres. En el medio con Kabalín, Obradovich y Hoyos. Arriba González, Parisi y Denning.
Central Norte con once vestidos de cura, o mejor de All Blacks.
Los salteños, como decimos siempre, al igual que el 99% de los equipos en esta categoría, cuándo llegan a Caballito, ni se bajan del micro, lo ponen enfrente del arco que defienden. A veces, si su Técnico tiene alguna pasión por su profesión, te dejan un lungo de nueve adelante y empiezan a hacer tiempo, al margen increíble que por fin un árbitro haya sacado una amarilla a los veinte minutos al arquero por hacer tiempo.
En realidad uno arriesga a que el equipo sale con 4-3-3 más que nada por los nombres, porque si hay algo que se empieza a ver en este Ferro de Sara, es una movilidad e intercambio de posiciones. Empezando por los dos pilares dónde se apoya este equipo que son Obradovich y Hoyos.
El cinco por momentos se para delante de la línea de cuatro, lo dos extremos bajan al medio y el equipo muta a 4-1-4-1 que le da buenos resultados.
Pero lo principal, que es lo que siempre le ha faltado a los Ferros anteriores, es la paciencia, principalmente porque el equipo sabe que, para romper los esquemas cerrados que nos plantean los visitantes hay dos maneras fundamentales, o le pegas de afuera para generar que ellos se adelanten, algo en lo que todavía estamos en deuda, o la movilidad constante para que los contarios no tengan referencias y esperar poder generar sociedades buscando el pase filtrado que tarde o temprano el diez va a encontrar.
Por eso es fundamental la tarea de González, Parisi y Denning que no se fijan en posiciones.
A veces lo ves a González parado de doble cinco, o jugando por izquierda cuándo Denning cambia de banda. Otras veces es Denning el que se para de nueve, entonces Parisi se tira por las bandas y principalmente los tres entienden el concepto que, cuándo se pierde la pelota, ellos son los primeros defensores.
Pero esta movilidad y la posibilidad de que Hoyos juegue y haga jugar se da porque por un lado Obradovich es tremendo en la marca y además inteligente para jugar con el compañero que está mejor ubicado.
A eso sumale el trabajo subvalorado de Kabalín que está para darle una mano al compañero que se lo pida, sea en la faceta ofensiva y en la defensiva.
Con este panorama es poco lo que tiene que hacer la defensa, más que nada estar atenta a los pelotazos frontales que tira Central Norte, que entre Tevez y Canto cumplen con creces y que no se puedan asociar por las bandas y cómo ahora por la movilidad señalada, ya no hace tanta falta que los laterales se sumen, aunque lo hacen.
El primer tiempo hubo un solo equipo en la cancha, es cierto que no creamos muchas situaciones, la más clara la tuvo Kabalín con esa función “box to box” que le comentó a un medio colega y que tapo el arquero, pero más allá de eso, la sensación no era de impotencia, esa idea de que podemos jugar dos días seguidos y no vamos a hacer un gol, sino que, por el contrario, lo que se veía era que teníamos que estar un poco más fino que el gol iba a llegar
Y llegó, no en el primer tiempo sino apenas empezó el segundo.
Una jugada que nace de las manos de Monetti, no sé como la pelota había llegado ahí, rápida transición, le llega a Hoyos que pone un pase hermoso para que González, gambeteando al arquero, ponga el 1-0.
Decir que todos sentimos que el partido estaba definido sería mentir, pero esto sucede más que nada por los antecedentes de Ferro que por lo que mostraba el partido.
Seguimos teniendo la pelota, ellos abren el arcón del altillo y sacan todos los delanteros que tenían en el banco y ni así logran llegar con riesgo al nuestro arco.
El partido sigue igual, nada más que los salteños ahora no demoran el juego.
Seguimos circulando la pelota, armando juego en el medio y de vez en cuándo saltado líneas.
Sara manda los dos cambios habituales para que nada cambie Castellani y Olguín x Kabalín y Hoyos.
Cerrar el partido con Gino, y buscar fútbol con Gonzalo.
Más tarde entran García y Menéndez x Dening y Parisi y para el final, cuándo ya la verdad no queda mucho ingresa Marra x González, una buena noticia que lo tengan en cuenta a Laureano que en un torneo largo como este nos puede ser muy útil.
El equipo se va a festejar con la tribuna, con la gente que se ilusiona como lo hizo todos los años, los que eran merecido ilusionarse y aún en los que no.
Hay varias señales positivas, la idea del técnico ha cambiado en relación al Sara “anterior”. El equipo es más inteligente, práctico y pragmático sin resignar la ofensiva y la actitud.
Hay recambio y jugadores que esperan su oportunidad, no hay rivales que sean superiores y un torneo muy parejo
¿Ilusionarse? ¡Por qué no!




