Si Verdolaga, Ferro 0 – Ferro 0. Si en el segundo tiempo entraban con la camiseta cambiada no nos íbamos a dar cuenta. Solo en un torneo tan “particular” cómo este (Si, particular significa de mierda) se puede dar que un equipo armado por el DT rival, juegue contra un equipo armado por el otro DT rival.
Obvio ya sabés a lo que me refiero, El Quilmes armado por Rondina dirigido por Grelak, enfrentaba al equipo armado por Grelak dirigido por Rondina.
Desde ya nada bueno podía salir de esa cruza y fue exactamente lo que pasó en el estadio del Cervecero, un empate 0-0 que no le sirvió a nadie y dónde cada equipo mostró lo peor de su ex técnico.
Salimos con Monetti al arco, línea de cinco con Vallejos, Boolsen, Rivero, Lorenzo y Kihm. Tres en el medio con Cosi, Olguín y Campos. Arriba García y Montiel.
Quilmes con 11 jugadores elegidos por Rondina.
El Técnico ya nos había adelantado que a partir de la posición en la que estamos, se acabó el “lirismo” el “Somos Ferro” y que había que sumar como fuera, por eso salimos con cautela, a esperar a ver que hacía Quilmes, más interesado en romper toda conexión y asociaciones que pudiera hacer el local.
Para eso lo cerró a Cosi con Olguín, Vallejos y Kihm a pierna cambiada no pasaban tanto y todo se reducía a lo que pudieran hacer Campos y lo que aguantaran García y Montiel.
Nos paramos cómo un equipo corto, ordenado y cerrado ¿Te suena? Si, cómo todos los equipos que nos vienen a jugar así en Caballito.
Quilmes mostraba la misma ineficiencia ofensiva que mostró durante todo el año el Ferro de Grelak. Jugadas preparadas en los córner, mucho lateralización en el juego, poca idea ofensiva.
Nosotros no hacíamos mucho más. No sufríamos en lo defensivo y éramos muy tibios en la ofensiva.
Las únicas dos chances, un tiro en el travesaño de uno de ellos que pateó más para terminar la jugada que para hacer un gol y una pelota que le sacan sobre la línea al uruguayo García, que fue a buscarla de puro tozudo.
Si eso fue el primer tiempo, uno ya imaginaba lo que iba a ser el segundo.
Ferro siguió haciendo su juego, Quilmes arriesgó un poco más y daba la sensación que ante la impotencia de ellos, si arriesgábamos un poco más, nos podíamos quedar con todo (Lo que habitualmente en mis comentarios digo sobre el equipo visitante “Sacarse el QUINI)
Rondina manda a Benegas y Palacio x Cosi y Montiel en un intento de armar, aunque sea, algo de juego y nueve por nueve de características similares.
Mucho no cambia porque Palacio sigue con la parsimonia que arrastra desde que llegó.
En esta equipo cuándo Campos no tiene una buena jornada, no hay quien juegue al fútbol. Ellos son la inoperancia misma y el partido es un fútbol sin arcos.
Los ingresos Tomasetti y Parisi x Campos y García solo decora un poco y deja en la cabeza de Tomasetti la más clara de Ferro. Un centro de Kihm que el volante llega a conectar en el área chica, de palomita, pero el arquero de Quilmes la tapa.
Podría haber sido el gol que nos diera una victoria, que claramente hubiera sido injusta, pero que a nadie le hubiera importado.
Ferro está en modo supervivencia, de visitante ni esperemos mucho más que lo que se vio este lunes en la cancha del Cervecero ¿Está mal? No está mal ni bien, pero si es necesario.
El tema es que para que sirva, los dos partidos de local son de vital importancia y ahí es en dónde jugando así no alcanza.
Por ahora la cuerda sigue en el cuello, habrá que tratar de que nadie nos patee el banquito




