La metáfora ferrocarrilera viene bien para marcar la sensación que dejó este equipo en la victoria del domingo. Las dos derrotas consecutivas habían encendido las alarmas rojas y la victoria del fin de semana pasado en Lomas las había pasado a amarillas.
La de este sábado la transformó en verde y con el ferrocarril encarrilado.
En la fecha de los interzonales nos tocaba Atlanta, un equipo que siempre nos cuesta, que si bien viene teniendo, en las últimas fechas, un andar desparejo, aún así se encontraba en la tercera posición de su zona.
Buena oportunidad para ver si lo anterior había sido un bajón “temporario” o uno preocupante.
Salimos con Monetti al arco, línea de cuatro con Corda (por Kihm) Tevez, Tarón y Ozuna. Tres en el medio Kabalín, Obradovich y Gómez. Más adelante flotando por todo el campo Enzo “Diegoarmandolionelalfredozenedine” Hoyos y arriba Dening y Parisi.
Atlanta con once que devolvieron las entradas de Rosalía.
Un 4-3-1-2 que le había dado resultado en Lomas, quizás con menor vértigo y verticalidad pero con más tenencias y juego asociado en el rombo que se armaba en el medio y con la actitud de siempre de buscar el partido.
Pero ese cierto “desequilibrio” entre ser un equipo más vertical a un equipo con más transiciones rápidas, lo “equilibraban” tanto Ozuna como Corda que podían pasar con más tranquilidad sabiendo que sus espaldas no quedaban descubiertas.
Con esto Ferro fue superior al Bohemio en todo el campo del juego, porque lo partió al medio, no podían armar juego principalmente por la movilidad de Parisi y con la llegada al área de Kabalín que, un poco más distendido en la tarea de contención por la presencia de Nico, podía ser más vertical.
Así llegó el primer gol a los dieciséis. Kabalín va a buscar la pelota a espaldas del lateral, se apoya en Ozuna quien tira un centro al primer palo, el arquero sale a descolgar la ropa porque estaba lloviznando y Hoyos lo primerea, la peina y pone el 1-0.
Si hasta ahí ya éramos más, después del gol el partido fue todo de Ferro. Hoyos empezó a encontrar más espacios y a distribuir con muchísimo criterio. Ya habíamos señalado que lo de Enzo es superlativo porque es fútbol en estado puro, le presta la pelota a los compañeros para que se la devuelvan mejor posicionado. Si la tiene el contario, presiona para recuperarla porque no puede vivir sin la pelota, pero cómo dijo Sara en la conferencia de prensa, eso es posible porque el equipo tiene una dinámica que le permite a Enzo jugar así. Si algún día, Hoyos no tiene un buen nivel, que puede pasar, el funcionamiento de Ferro podrá suplir esa falencia y eso es muy positivo.
Ellos llegaron mediante tiros de media distancia que Monetti no tuvo problemas en contener.
Nosotros tuvimos dos clarísimas, especialmente la de Dening que la agarró muy abajo solo frente al arco.
El Verdolaga, si presión asfixiante pero con la siempre atenta marca de Parisi y Dening, obligaba a Atlanta a saltar líneas y le dificultaba la generación de juego.
Nos vamos al descanso con el convencimiento de que podríamos ir ganando por lo menos por un gol más.
En el segundo tiempo no cambió mucho y encima a los siete encontramos el segundo.
Otra vez la subida de Ozuna, centro al área que supera a todos, la toma Kabalín por el segundo palo la mete al medio y Parisi le roba la billetera al arquero que otra vez sale cómo para tomarse el 42 a Villa Crespo y pone el 2-0.
Decir que el partido estaba definido era una irresponsabilidad pero era la sensación.
Hasta que ellos logran armar, quizás, la única jugada del partido, meten un centro al área y el nueve con barba de “Hell Angels” y pinta de pilar de Los Pumas, muy solo para mi gusto, de cabeza anota el 2-1.
No habían pasado ni siete minutos y el partido estaba igual que al comienzo del segundo tiempo.
Ellos se envalentonan y salen a buscar el empate. No es que dominan pero nos roban la pelota y nos cuesta armar juego.
Sara manda a García y González x Dening y Gómez. La idea es que si ellos van a arriesgar para empatar no se la van a llevar de arriba. Arma un 4-2-3-1 que en diez minutos le da resultado.
Porque Hoyos aguanta la pelota, se perfila y controla la pelota y le pone un pase excepcional a García, otra vez el arquero sale lejos, los dos centrales le miran la chapa al uruguayo y Franco define por un costado poniendo el 3-1.
Mano de KO para el Bohemio, de ahí en más no hubo más partido porque Atlanta se dio cuenta que si arriesgaba de más en busca de, ahora, el descuento, Ferro con transiciones rápidas te liquida.
Se transformó en un híbrido que ni atacaba ni defendía.
El Técnico para cerrar el partido manda a Marra y Castellani x Kabalín y Hoyos y un poco más tarde a Benegas x Parisi.
Puesto por puesto para refrescar un poco y no cambiar lo bueno que se venía haciendo y así fue. Castellani escondía la pelota, Marra controlaba lo que se le escapaba a Obradovich y Benegas casi moja pero el arquero por fin demuestra que esa es su profesión y le tapa un disparo que pedía gol.
Final para un partido que deja todas señales positivas. El equipo se postula como un firme candidato recuperando eso que parecía haber perdido, dinámica funcionamiento.
Los que entran de afuera no resienten la estructura, la vocación es salir a ganar todos los partidos en cualquier cancha sin regalar nada.
Se deja todo en cada pelota y no hay rival que nos supere, sacando el traspié en Morón.
Mucha ilusión.




