Era muy necesaria esta victoria, porque dos derrotas consecutivas, con diferentes circunstancias, habían prendido las alarmas. Seamos sinceros, un empate no estaba mal, pero ganar, como siempre pasa, era mejor.
Y enfrente un rival complicado, con la defensa menos batidas y de local, no hacía nada fácil la tarea. Pero principalmente uno suponía que el rival más difícil era el propio Ferro. Seguir en la senda del triunfo era reafirmar lo bueno de lo hecho hasta ahora.
Que el fútbol es un estado de ánimo, es una verdad de Perogrullo, pero por eso no deja de ser cierto.
Y al final del domingo, con los jugadores cantando de cara a la tribuna que, nuevamente se hizo presente, ahora en Lomas, es una gran señal para lo que queda.
Salimos con Monetti al arco, línea de cuatro con Kihm, Tevez, Tarón y Ozuna. La novedad de otros cuatro en el medio con Kabalín, Gómez, Obradovich y Hoyos. Arriba Parisi y Dening.
Los Andes con once vestidos con una camiseta que tiene más rayitas que hinchas.
Sara tomó nota de las dos derrotas y lo que más le preocupó fue los siete goles en las dos fechas. Por eso mete mano y arma este 4-4-2 que en ataque era un 4-3-1-2 con Hoyos flotando en todo el medio.
Y el ingreso de Gómez fue un acierto, porque Ferro fue más sólido en la contención y lo defensivo, sin resignar protagonismo y yendo a buscar siempre el partido, siempre que el partido se lo permitió.
Los primeros minutos ejerció una presión alta contra un Los Andes que, obstinadamente, intentaba salir jugando, pero no podía hilvanar jugadas, porque cuándo zafaba de la presión alta, inevitablemente, perdía en el medio con un Obradovich bien posicionado, ayudado por el ya mencionado Gómez y el propio Kabalín.
Si intentaba saltar líneas, Tarón y Tevez devolvían los pelotazos y por las puntas Ozuna y Kihm cumplían clausurando su banda. En realidad Nazareno en los siete minutos que estuvo en el campo, porque se lesionó (pareció un problema muscular, pero no tenemos información de la gravedad) y entró en su reemplazo Corda. Un presagio de lo que iba a pasar en la tarde.
Aún así nada se resintió y Ferro era superior contra un equipo partido que no podía generar juego por la asfixiante presión que le metíamos.
A los catorce llegó el gol. Corda le pone un muy buen pase en profundidad a Parisi que le pega al arco, el arquero da rebote, lo toma Dening, vuelve a tapar el arquero, pero el rebote sale al medio dónde entra Gomez a la carrera para marcar el 1-0-
Si bien no había pasado mucho, el gol por lo visto hasta ahí era justo.
Ahí si bien les cedemos la pelota, el partido estaba controlado, y la presión es cierto que no era tan alta, pero en el medio, entre los tres volantes se bastaban para ganarle el duelo a los de Lomas que apenas arrimaban peligro.
Lo tuvo Dening aprovechando una desinteligencia entre el arquero y el seis y también Tevez entrando por atrás y cabeceando un tiro libre.
Ellos sacando un gol anulado por offside, no arrimaban peligro. Ellos seguían intentando salir de abajo jugando pero no podían, nosotros ideando una contra que no llegaba porque nos faltaba precisión.
Así se fue el primer tiempo, metemos fiesta en el entretiempo cómo para gritarle al mundo que “No lo traten de entender” y seguimos.
Pero en el segundo todo cambia. No estaba mal la idea de repetir lo que nos había dado resultado en el primero, pero Los Andes sale con otra actitud. Con el diez bien abierto por la izquierda, siempre solo y metiéndose para el medio, nos empezó a complicar.
Con esa fórmula sencilla sufríamos en cada centro que mandaban al área, y el gol se venía venir.
Lo había tenido el nueve de los “milrayitas”, en un centro que Tarón se resbala y el remate a quemarropa lo tapa Monetti, pero con otro centro cruzado de derecha a izquierda, otra vez la toma el diez y la mete para el medio para que uno de ellos la mande al fondo del arco.
No habían pasado doce minutos y el partido ya estaba 1-1. Lo positivo es que Ferro no se desesperó, Sara manda a Benegas, Marra y Peña Biafore x Kabalín, Dening y Ozuna (otro lesionado) lo manda a Peña Biafore como central y a Teves de lateral derecho. Corda vino por izquierda y con la ayuda de Marra tomó mejor la marca, al diez de ellos le empezaron a hacer el dos uno.
Le empezamos a pelear más la pelota en el medio y si bien la iniciativa es de ellos, se veía que retrocedían mal y quedaban mano a mano en las contras.
Una íbamos a tener, el partido era más parejo, porque los centros, la única manera que los de Lomas buscaban, eran controlado por los del fondo y está Hoyos y Enzo puede estar en una gamba, acalambrado, exhausto pero la pelota lo ama y él ama la pelota. La va a cuidar, la va a acariciar y por sobre todo la va a tratar bien, así le pone un pase a Parisi, a espaldas de central, para que el Toro defina por debajo del arquero y poner el 2-1
Los Andes quema las naves y si viene, todos sabemos que van a ser los quince minutos más largos del año, a no ser que seamos finos y armemos una contra.
Para peor se lesiona Gómez y entra Olguín, pero Gino lo hace bien, se para delante de los defensores y entre él y Obradovich le comen las piernas a los que pueden generar circuitos ofensivos.
Los de Lomas empiezan a tirar uno y mil centros, meten un cabezazo en el palo que no entra al arco solamente porque los que estamos en la cancha hacemos“telekinesis” para desviarla y Hoyos ¿Quién más?, lo deja solo a Benegas que le tapa lo que hubiera sido el partido liquidado.
El final encuentra a los jugadores y los hinchas cantando nuestra alegría y esperanza.
Cómo decía, partido ganado clave, más allá de los tres puntos, porque pareciera que el equipo encauzó nuevamente el rumbo. Es cierto, falta mucho, pero cada vez es menos y estos partidos sin fundamentales para concientizarnos que podemos aspirar a lo que todos deseamos.




