Tiempos Difíciles

Melena

Son varias las conclusiones que se pueden sacar del partido del viernes contra Gimnasia de Mendoza.

Una de ellas es la que ya he señalado con anterioridad, este equipo cuándo el rival se le planta y le complica el plan de juego le cuesta encontrar un “Plan B” para descifrar el problema el solucionarlo.

Pero la más preocupante es que esta situación se ha dado, cada vez que jugamos con equipos que están en los primeros puestos.

Esta falta de “Plan B”, cómo casi todo lo que sucede dentro de una cancha, tiene dos patas. Por un lado la dupla no sabe cómo resolver el entuerto, pero siendo justos, muchas veces ese entuerto sucede por el bajo nivel de jugadores. Aquí se nos plantea como un “huevo o la gallina” ¿El problema que estamos atravesando hace tres fechas es una baja en los jugadores o en la falta de una alternativa táctica?

Sabíamos que los cinco triunfos al hilo no eran la realidad, ni tampoco la sucesión de partidos sin obtener puntos.

Salimos con Miño al arco, línea de cuatro con Murillo, Díaz, Arena y Cáceres. Dos en el medio con Ayala y Mosca. Tres delante de ellos con Román, Torres y Giaccone. Arriba Díaz

Gimnasia con 11 mendocinos que no conocen el vino.

Vamos por partes, porque los primeros veinte minutos ellos nos superan, simplemente, porque juegan mejor (claramente esto puede suceder). Se adueñan de la pelota y saben cómo manejarla. Murillo sufre con el extremo de ellos y no lo puede parar. Los mendocinos son sencillos; presión alta, circular la pelota y jugar a las espaldas.

Se hacen anchos y la verdad es que juegan bien, porque se asocian con criterio. Nosotros somos una lágrima, porque no sabemos si alternar el juego directo con Enzo Díaz y ver si podemos ganar la segunda jugada o jugar de abajo y no nos sale ni un ni otra, porque en la segunda siempre o llegamos tarde o no estamos dónde hay que estar o porque si queremos armar sociedades, entre la imprecisión de Mosca, lo poco que le llega a Torres y el fastidio del Pocho que no tienen con quien jugar, no armamos una jugada de riesgo.

Una sugerencia ¿No sería un posible “Plan B” pegarle de media distancia? No sé si tenemos un jugador que lo haga bien, pero con probar no perdemos nada y no lo hicimos en todo el partido.

Ellos sienten el ritmos que le impusieron al partido y se cansan un poco, tenemos un respiro en lo que refiere a la presión y nos hacemos de la pelota, pero lateralizamos más que ser anchos. El único que es vertical es Román, pero o no puede con su marca o a veces peca en la individual.

No creamos situaciones claras y el primer tiempo se nos va sin pena ni gloria

Uno imagina que, habiendo descansado, los mendocinos van a salir a hacer lo mismo que habían hecho los primeros 25 minutos del primer tiempo…y si tal cual

Otra vez un equipo ancho que nos mueve la pelota y aprovecha algunos desajustes del lado derecho. Cáceres se hace más fuerte pero no igual se nos vienen. Ahí aparece Miño, para jugar de Líbero cuándo el partido se lo pide, detener los disparos de afuera del área o tapar los mano a mano que ellos generan.

La dupla manda a Nuñez por Giaccone y el pibe realmente es un proyecto interesantísimo de jugador. Porque es picante, encarador y guapo. Le gusta el uno contra uno o fajarse con los centrales, pero cuándo entra el equipo está en otra. Busca asociarse con Díaz, pero el 9 es uno de los problemas de la dupla, porque no es el tipo de 9 que se adapta a un esquema de un solo delantero porque no es el típico referente de área, le gusta más llegar de atrás y eso dificulta la concreción de situaciones. Que se entienda, nadie duda de la capacidad de Díaz, lo que digo es que, probablemente, esté mal utilizado.

El partido es de ellos de nuevo. No podemos agarrar la pelota y siempre la corremos de atrás. Cuándo la tenemos y queremos salir rápido, quedamos muy largos y no hay posibilidad de armar una contra peligrosa

A medida que pasan los minutos, ellos se empiezan a amigar con el punto y nosotros a darnos cuenta de nuestras limitaciones.

Entran Ellacópulos y Duarte por Torres y Ayala. Un cambio puesto por puesto, que no suma mucho. Lo de El Griego es preocupante, porque ya no parece que se hubiera olvidado de jugar al fútbol, directamente da la impresión de no tener más ganas de hacerlo.

El final del partido deja como resultado un empate que no le sirve a ninguno de los dos pero que, por el trámite, es justo.

El presente es extraño, sabemos que el equipo puede dar más, pero los tres últimos partidos fueron realmente malos. En el contexto se suman, jugadores representados por el “asesor deportivo” que quedan libres y se van al club “feudo” del asesor deportivo. Se hablan de la vuela de Brian Fernández, un jugador distinto, nadie lo puede negar, pero con un paso por lo menos, polémico en el club.

Todo se vuelve confuso (siendo inocentes) y el futuro nos depara 14 partidos para el final.

El reducido sigue ahí, será menester saber que puede corregir, pero más que corregir, que puede innovar el Cuerpo Técnico, para conseguir de mínima ese objetivo.

Los días venideros van a ser vertiginosos

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