Reducidos al reducido

Melena

Si verdolaga, si algo quedó claro luego de los noventa minutos en Mendoza, es que Ferro hoy por hoy está reducido a aspirar a entrar al reducido y una vez allí será todo “una moneda al aire” con bastantes probabilidades que caiga ceca cuándo nosotros digamos cara.

No es por ser autorreferencial (pero lo soy) decíamos en el comentario anterior que se venían 5 fechas claves en dónde íbamos a saber para que estábamos. Este partido contra Maipú deja una sensación segura que para pelear el campeonato nos falta mucho y para el reducido…un poco menos pero también bastante.

Salimos con Jachfe al arco, línea de cuatro con Grana, Arena, Faggioli y Rodríguez. Tres en el medio con Vázquez, Erbes y Mosca. Tres arriba con Palacio, Herrera y Retamar.

La formación de Maipú te la iba a dar pero me dijeron que juegan Agorreca y Sambueza y me parece que me están cargando.

Mismo planteo táctico que con Dálmine, que si bien nos había deparado un triunfo, la distancia entre el equipo de Campana y Maipú puntero de la zona, es casi la misma que en kilómetros entre ambas ciudades.

Nuevamente siendo autorreferenciales, decíamos que habíamos tenido errores en la creación y en lo defensivo que, si repetíamos contra los mendocinos, estos nos lo iban a cobrar caro.

Los primeros 10 minutos hubo un solo equipo en la cancha y no fue Ferro. Por un lado porque la pelota no nos duraba ni quince segundos, un poco porque éramos imprecisos y otro porque ellos nos presionaban.

En el medio Sambueza libre, sin marca armaba los ataques de ellos y nosotros lo mirábamos hacer. No teníamos quien recuperara, con un Erbes más pegado a los centrales que parado en el círculo central, un Mosca que no siente la recuperación y Vázquez que hacía, solo, lo que podía.

Así quedamos partidos y con ello la idea de hacer ancha la cancha con Retamar y Palacio bien pegados a las banda no surtía efecto, simplemente porque la pelota no les llegaba.

Sufríamos por la derecha y por la izquierda. Arena y Faggioli hacían lo que podían que era, en definitiva, lo que hacía todo el equipo, aguantar.

De a poco fuimos saliendo del asedio, pero jamás tomamos el control del partido, lo único que logramos es que se jugara un poco más lejos de nuestra área. Poco cómo para intentar generar algo en la ofensiva.

Tuvimos una sola jugada de “riesgo” (si entre comillas) con una media vuelta de Herrera que controló el arquero de Maipú.

El partido era malo, con fricción, mal jugado, pero aún así se notaba que el más claro era Maipú.

El 0-0 con el que termina el primer tiempo no es justo, pero le daba una nueva oportunidad de intentar cambiar la suerte del partido (A esa altura, sinceramente, si nos ofrecían firmar el empate lo hacíamos con sangre)

Nada cambia en el segundo tiempo, o si, lo que cambia es que ellos salen con más decisión a buscar el partido y a nosotros definitivamente no nos sale una.

Mosca no hace pié en el partido y aislado, con Vázquez lejos para armar juego, solamente podemos apostar al juego directo y algún error de ellos.

Extrañamente una jugada que favorece a Ferro y el gol de ellos, casi que explican y resumen el partido.

La jugada que favoreció a Ferro, porque se crea con un Palacio arrancando más atrás y juntándose con Retamar que aparece por derecha, tira el centro al medio y Herrera no llega a empujarla al fondo del arco. La única jugada de gol clara, nace más de un desórden del 4-3-3 que de una jugada armada.

El gol de ellos, cuatro jugadores de Ferro van a marcar al que tiene la pelota, que la suelta para…Sambueza que de taco se la devuelve, el tipo tira el centro y obviamente, si hay cuatro jugadores marcando a uno, alguien solo va a estar en el área, que es justamente el que la manda al fondo del arco.

El 0-1 da la sensación de cosa juzagada. Entran  Campos y Núñez x Erbes y Palacio, y Colombini y González x Herrera y Mosca.

Todo es un poco puesto por puesto excepto Campos que busca alguien que pueda crear algo distinto a lo que se veía hasta ese momento.

Pero todo es impotencia y falta de ideas.

Una derrota que duele porque, el leve impulso que se había tomado con Dálmine, choca con la realidad de un equipo que, por ahora, está lejos de ilusionar.

Falta un carácter que en algún momento había aparecido pero que, sinceramente, hace varias fechas que no aparece.

Se vienen los otros mendocinos que pelean el campeonato y no se puede perder más puntos, claramente nuestro torneo y chance es el reducido. Hay margen para mejorar, pero es imperativo que esto suceda pronto porque el riesgo de quedar afuera es muy grande

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