Orgullosamente Ferro

Melena

Estamos por batir un récord. Probablemente seamos el último medio partidario en subir el comentario del partido de Copa Argentina contra Boca.

Y esto sucede, principalmente, porque son tantas las sensaciones y situaciones vividas que quizás, el análisis futbolístico no sea lo más relevante (aunque da mucha tela por cortar)

Por ello vamos a hablar de fútbol pero le vamos a agregar vivencias cómo para que, si estuviste las compartamos y si no estuviste vivas un poco lo que se sintió en La Rioja

Porque no importa si fuimos muchos, que lo fuimos, sino que muchos eran pibes. Pibes de, ponele, 15 años para arriba a los que Ferro deportivamente, no les dio nada.

Ni una alegría, ni una victoria inolvidable, ni un motivo de alegría…o si, porque lo que les dio es saber que la pasión, el amor por la camiseta y porque no la tradición de la “Sangre Verde” es mucho más importante que ganar “La Archicontrareplusultracopa” que no es otra cosa que nada. Porque en estos tiempos de tanto imbécil hablando desde el ombligo, midiendo las cosas como “Costo/Beneficio” estos pibes hace mil doscientos kilómetros, solo para gritarle a muchos “Acá estamos, vivos cómo nunca”.

Obvio que hay que ascender y obvio que para eso hay que ganar, pero el amor por Ferro no es solo eso. Es fácil decir en “En las malas mucho más” cuándo las malas son de una superficialidad estúpida y simplona. El verdadero aguante en las malas es el de esta gente que deja todo y acompaña dónde sea por el solo orgullo de decir presente.

Hablemos un poco de fútbol

Ferro jugó un primer tiempo para mostrar en las escuelas de Directores Técnicos en la materia “Cómo superar a un rival que tiene un plantel superior I” y fue desde un inteligente planteo de la dupla, y lo pierde en un par de decisiones que quizás no hayan sido las más acertadas.

Salimos con Miño al arco. Línea de cuatro con Grana, Díaz, Arena y Cáceres. Dos en el medio con Mosca y Gómez. Delante de ellos tres con Ruíz Gómez, Nuñez y Giaccone. Arriba Gordillo

Ellos con uno acusado de violador, dos violentos de género, algunos pendejos putañeros, dos ex jugadores, uno que lo echaron y después lo fueron a buscar cómo si fuera bueno y otras lacras varias. Dejaron afuera a un burro que si se pone dos medias diferentes se caga a patadas él mismo, otro boludón que no dudo de mandar en cana a un compañero por un conflicto con el DT y otro que casi mata a la novia pisándola con el auto.

Toda esta sopa de soperutanos dirigidos por su máximo ganador de títulos que pasó más minutos en una camilla que en la cancha y acompañados por gente que nos decía “Porteños putos” y que quizás piensen que La Bombonera, la sede y el barrio de la Boca queda en Sanagasta y no Capital.

¡Gente hermosa en definitiva! Y además ¡Ves que cuándo quiero puedo darte la formación del rival!

El planteo de la dupla es simple y perfecto. Jugarle con tres rapiditos que se turnaban en pararse  bien abiertos, podían ser Giaccone, Ruiz Díaz o Nuñez, el que no se abría se paraba un poco más atrás y buscaba a los que estaban a los costados y un referente de área con Gordillo que pedía la pelota y presionaba la salida de Izquierdoz o de Figal que son más horrible que la peste bubónica.

De esta manera, este Boca que lo único que hace es atacar por el lado de Villa, dársela a Villa y buscar que haga algo Villa, no podía progresar, principalmente porque Fabbra que tiene menos marca que un bazar chino, pero cuándo se suma al ataque complica, no podía proyectarse.

Cuándo salíamos de abajo, tocábamos es cierto que a veces al límite del infarto, para que ellos se adelantaran y jugar a los espacios que dejaban, especialmente a las espaldas de Weingadt por la que podía pasar hasta un desfile del “Circo Rodas”.

Todo esto funcionaba además, porque Nico Gómez en el medio los mordía a todos y se prodigaba en la recuperación, mientras Pol Fernández miraba el partido sin haber pagado la entrada, Mosca estaba muy fino en los pases a los extremos y en hacer las pausas en los momentos justos.

Ellos no generaban mucho, Cáceres se comía a Ceballos más preocupado en estar más platinado que Vázquez quien era bien contenido por Arena y Díaz. El el único que la pasaba mal era Grana, al que Villa lo superaba a fuerza de velocidad, pero cómo recibía ayuda de Ruíz Gómez o de quien anduviera por ahí, las cosas no se le hacían tan fácil para violador.

Con este planteo Ferro fue más que Boca y transformó en figura a Rossi que sacó tres clara, cuándo no lo salvó el travesaño en una que tuvo Giaccone.

El equipo peleaba cada pelota cómo la última y dónde había uno de Boca había dos o tres de Ferro.

Merecimos irnos ganando, pero la duda que nos rondaba era ¿Se podrá aguantar en el segundo tiempo esta presión?

Para el segundo tiempo la dupla manda a Ellacópulos por Ruíz Gómez en un cambio inentendible ya que el Griego era el jugador menos recomendable para jugar este partido porque si bien Ruíz Gómez ofensivamente no había sido desequilibrante, colaborando con Grana en la contención había sido útil. Ellacópulos de extremo no se siente cómodo y menos en la presión al rival.

El primer tiempo nos empieza a pasar factura y ellos se nos vienen. Se pierden un par de goles y a los 15 la dupla manda a López y Enzo Díaz por Nuñez y Gordillo.

Otros cambios medio extraños, se entiende que intentaron armar un 4-4-2 , con López y Gómez como doble cinco, y arriba Giaccone tratando de alimentar a Enzo que ¿Estaba para pelear arriba con tipos que tienen la típica “licencia para matar” que les da ser los centrales de Boca?

Ellos mandan a Orsini, que tiene que mostrar el DNI para certificar que está vivo y es el delantero más espantoso que he visto en mi vida.

El partido sigue siendo de ellos, por lo que hace Villa y nada más, lo único que Boca mostró en todo el año

Nos empezamos a impacientar, queremos ver a Román encarando pero la dupla prefiere a González, un pibe que tiene futuro pero hacia como 10 fechas que no jugaba. Después mandan a Torres por Gómez para intentar recuperar la pelota con tan mala suerte que un minuto después de quedarnos sin cambios nos hacen el gol

Mal despeje de Díaz que le cae a uno de ellos, la mandan al medio, se la tocan corta al “violín” que amaga y la clava al ángulo.

El 1-0 es justo, aunque el partido parecía que iba a penales. Nos queda jugarnos la heroíca, y cansados, con el golpe anímico del gol y todo igual fuimos metiendo a Boca contra su arco y tuvimos el empate que sacó Rossi de puro ojete.

El final nos encuentra cantando nuestro orgullo, pero internamente preguntándonos porque no entró Román que uno intuye podría haber armado un desastre encarando a los dos ex jugadores que son Izquierdoz y Figal

El equipo dejó todo y las sensaciones son las mejores. Nos fuimos con el orgullo inflado y pensando en lo que realmente nos interesa; el partido con Atlanta

El equipo dejó todo, jugó bien y hasta quizás mereció mejor suerte. Es cierto que puede haber habido una gran parte de motivación por jugar un partido contra Boca, pero si podemos repetir lo hecho en La Rioja, el torneo que nos interesa se puede poner al alcance

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