Histeria «Ferrocarrilera»

Melena

Yo sé que es preocupante perder con un equipo que apenas está empezando a hacer pie en la categoría. Que puede pasar, los hinchas de Ferro lo sabemos hace rato.

También es preocupante que, en parte, la derrota sea porque no supimos leer el partido. En una cancha que de tamaño debe ser más chica que una de “ocho”, las alternativas no son muchas. Apostar a jugar con la pelota al piso, en un campo de juego más acorde para correr un rally, tampoco sería muy acertado.

Pero todas estas cosas, más otras que ya veremos más adelante, se pueden corregir, son parte de las diversas maneras en que se puede encarar un partido.

Lo que realmente preocupa es cómo Ferro “se fue” del partido, luego del penal que, sinceramente en la cancha y luego viéndolo por TV, me parece que está correctamente cobrado, en un partido dónde no había habido más roce de lo normal y en dónde los fallos arbitrales no habían sido polémicos.

Y esto es más preocupante, porque proviene de lo actitudinal y manejar eso es muchísimo más difícil que decidir que esquema usar o cómo salir a jugar un partido.

Salimos con Miño al arco, línea de cuatro con Grana, Díaz, Arena y Cáceres. Dos delante de ellos con Gómez y Mosca. Tres con Giaccone, Román y Núñez. Arriba Enzo Díaz.

San Telmo con 11 candomberos.

Decía que la cancha es realmente muy chica y en mal estado, ya sé que vos estás pensando “Bah, la cancha es lo mismo para los dos” pero en este caso no es así. San Telmo tiene todo armado para jugar ahí. Dos laterales rápidos, dos centrales que te cabecean hasta una bomba, un mediocampo metedor y listo. Desde ya que esto no es una crítica, es un reconocimiento por saber suplir lo que puede faltar de técnica, aprovechando lo que efectivamente se tiene.

Y en eso no supimos leer el partido, porque quisimos hacer lo que veníamos haciendo, de ser prolijos y paciente con la pelota, y en ese campo era imposible. Porque además ellos metían presión alta y no había más de dos segundos para jugar la pelota. Casi que a dos toques era mucho.

Mosca tiradomuy atrás, retrocedía buscando la pelota, pero no se podía asociar con Román. Por las banda, tanto a Giaccone cómo a Núñez  le hacían el dos/uno y no podían ganar tampoco en velocidad.

El partido era malísimo, era un partido para poner dos nueves y mal que nos pese, nos guste o no, tirar la pelota arriba y estar atentos a la segunda jugada.

No pasaba nada, ellos no llegaban con peligro y nosotros no generamos nada. Un partido dónde se prestaban la pelota y la presión en la marca era lo único que los dos hacían bien.

Sin sociedades, sin posibilidad de armar juego el 0-0 era lo más justo. Nos perdemos un gol increíble, en la única jugada dónde encontramos espacios y pudimos armar una contra. Se la llevó el Pocho, quedó mano a mano con el arquero y definió mal.

Fue la más clara o la única de todo el primer tiempo. Ni siquiera probábamos de media distancia, que era una tentación hacerlo.

Apenas empieza el segundo tiempo llega la jugada que cambia todo el partido. Tiro libre para San Telmo, centro al área y Grana empuja a uno de ellos ¿Penalcito? Si, es muy probable ¿Algunos lo cobran otros no? También. Pero todo esto no significa que no sea penal, y este equipo, que se ha comido afanos memorables, que le han cobrado penales que no solo no eran penales sino que eran faltas a favor de Ferro, este equipo…pierde la brújula.

Grana discute con el árbitro, lo encara, tratan de pararlo pero ya es tarde, la roja está en el aire. Un penal en contra y 10 jugadores, la tarde no se puede poner peor…o si, porque los de la Isla cambian el penal por gol y nosotros perdemos el rumbo.

Todo es nervio, buscamos más justicia que fútbol. Perdemos el rumbo, entramos en un roce dónde toda falta que nos cobran parece que nos hubieran robado la billetera. Discutimos hasta los tiros libres a favor.

Dejamos espacios, retrocedemos mal y ellos no nos hacen otro gol porque no hilvanan una jugada en serio. Pero el segundo llega. Mal parados cómo estamos uno de ellos queda mano a mano con Arena, la pelota pica cómo el ojete, se la lleva el de San Telmo, Miño no achica y el 2-0 es un hecho

Unos minutos después Gómez pega una murra que la vale la segunda amarilla y nos quedamos con nueve.

La dupla, que ya había mandado a Murillo por Giaccone para rearmar la línea de cuatro, y a Gordillo por Nuñez para armar el “doble 9” que quizás ameritaba el partido mucho antes, ahora manda a Duarte por Román, cómo para tener un cinco en cancha.

A esta altura, yo te firmo, antes que no nos hagan más goles, terminar el partido con nueve jugadores.

El 0-2 es irremontable, y el partido cierra cómo se venía desarrollando. Escaramuzas en la salida de los equipos, puteadas varias y una derrota impensada 45 minutos antes.

Cómo decía al comienzo, jugar mal, errar el planteo, puede pasar. Que el equipo se “vaya de la cancha” por un fallo adverso, en un torneo dónde nos dirigen árbitros al que hay que pedirles el DNI para estar seguro que sean seres humanos y con un IQ de un ornitorrinco es un problemón.

Para la próxima no van a estar Gómez ni Grana, habrá que hacer un trabajo puertas adentro, más psicológico que táctico. Este campeonato apenas te puede perdonar errores futbolísticos, pero errores de histeria no te los perdona nunca.

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