Colirio con Ibuprofeno

Melena

Con el tiempo, de hacer comentarios sobre los partidos de Ferro hace más de 17 años, desarrollé una costumbre. A medida que avanza el partido voy pensando (escribir nunca) que comentaría, que título le pondría al comentario etc.

Si escribiera lo que pensaba al terminar el Primer Tiempo del partido con Atlanta, creo que me cierran la página. Y el Segundo no fue mucho mejor, pero bueno…

Porque para ver el partido de este fin de semana, lo menos que necesitabas era colirio con ibuprofeno para el dolor de los ojos.

Salimos con Miño al arco. Línea de cuatro con Grana, Arena, Alvarado y Rodríguez. Cuatro en el medio con Campos, Vázquez, Erbes y Mosca. Arriba Diaz y Herrera.

Atlanta 11 que no los conoce ni la madre.

Este comentario podría terminar ahora diciendo, tuvimos la pelota, no supimos que hacer con ella, nos hicieron un gol por error defensivo y empatamos con una jugada preparada.

Y sería justo hacerlo así, porque los 90 minutos que se jugaron en Villa Crespo no es fútbol, es un deporte en dónde se prestaron la pelota, a la cuál la hicieron ir por el aire y los momentos que toco tierra la pobre no sabía para dónde ir.

Pero, en fin, vamos a tratar de analizar lo poco que se vio en la cancha.

Cómo señalaba tuvimos la pelota la mayor parte del partido, la hacíamos circular de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, pero jamás intentábamos nada vertical. El mediocampo de Ferro tiene, entre otros, dos problemas fundamentales, uno es que no hay nadie que marque y recupere, en este partido no se sintió tanto porque Atlanta no presionaba o presionaba mal y el otro problema es que, en un fútbol actual dónde se juega a un toque, máximo dos, nosotros estamos jugando a cuatro o más.

Todo se hace lento, previsible. Las defensas contrarias se paran tranquilas y controlan las pocas pelotas que pasamos verticalmente.

Por los extremos es cierto que van Rodríguez y Grana, pero cuándo les llega la pelota o no hay nadie en el área para recibir la habilitación o la defensa contraria ya tiene tomado a todos los receptores. Por lo que se vuelve a empezar

Y así se hace muy difícil y si encima le sumas errores defensivos que se repiten, cómo perder la marca de los volantes contrarios que llegan de frente al área, a nadie le puede extrañar que, sin haber hecho nada, Atlanta pase a ganar 1-0.

Los únicos que entienden cómo jugar el partido son Campos y Díaz. El pibe porque encara, busca el desequilibrio, el pase al jugador menos pensado no al obvio y si bien no lo logra por lo menos cuándo agarra la pelota hace que uno se ilusione.

Díaz por su lado sabe que, si aguanta la pelota cualquiera de los cuatros defensores de Atlanta, de puro torpes, le van a hacer foul y si encara puede llegar con riesgo.

El resto de los jugadores de Ferro, caminan por la cancha sin otra intención de pasarle la pelota a un compañero.

El primer tiempo termina con una sola llegada fruto de un tiro libre que pateó Vázquez y el arquero mandó al córner.

Entra Boolsen x Alvarado (sale por una molestia) y las cosas en el Segundo no cambian mucho.

Tocamos la pelota y dejamos que sean los dos centrales los que busquen el pase filtrado. Herrera juega de espalda al arco y pierde en cada duelo personal. Seguimos siendo los dueños de la pelota, pero no creamos nada.

Hasta que, de una jugada preparada llega el empate. Tiro libre cerca del borde del área, se la juegan a Erbes que la pone al segundo palo por dónde llega Herrera que la baja al medio y Arena, casi sin marca, de cabeza empata el partido.

¿Justo? Si, el encuentro tendría que ir 0-0 así que 1-1 no está mal.

Cordon manda a Villalva x Campos. Se busca más rapidez en el juego, supongo, pero nada de eso sucede, porque la pelota sigue por el aire y justamente al Keko eso no lo favorece. Mosca se para más en el eje pero la imprecisión de él más la poca verticalidad de Erbes hace que no generemos nada. Vázquez intenta un poco más pero está impreciso.

Se suma la expulsión del Perro y si bien por lo que se ve en la cancha el Bohemio puede jugar hasta el 2070 y no hacernos un gol, el empate empieza a cerrar.

Entran Palacio y Faggioli x Herrera y Mosca, y luego Colombini x Díaz (Se fracturó un dedo de la mano), pero para sumarle más descontrol al partido, a ellos también le echan uno y el empate está sellado.

Es cierto, después de perder cuatro partidos de visitante, sumar un punto no está mal, pero el tema es que, increíblemente, lo que se vio en la cancha de Atlanta es un retroceso de un equipo que ya venía en retroceso.

Quedan tres partidos de los cuáles dos son de local, pareciera que sumar de local y un empate ante Deportivo “Penal Para Riestra” alcanzaría para entrar al reducido, al que entramos más por deficiencias ajenas que por méritos propios.

Hay que cambiar muchas cosas, y tiempo no queda. Quizás la vuelta de Moreyra le dé a este equipo el fútbol que perdió hace rato. Como esperanza no es mucho, pero si no enderezamos el rumbo, todo pareciera indicar el reducido es debut y despedida.

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