Cinco…mplejos

Melena

Siendo sinceros, una vez que la adrenalina del partido por Copa Argentina con Boca comenzó a bajar, creo que todos miramos para adelante y el partido que se venía era fundamental.

Por lo mostrado en La Rioja, porque Atlanta en esto años nos complicaba siempre, porque ganar cinco partidos al hilo a Ferro no le pasa todos los campeonato, pero esencialmente, lo que más nos intrigaba era saber si había un avance en el equipo y, de haberlo, si se podía mantener.

Después del partido del martes algunas señales nos quedan claras y son positivas.

Salimos con Miño al arco, línea de cuatro con Grana, Díaz, Arena y Cáceres. Dos delante de ellos con Gómez y Mosca. Tres en el medio con Román, Torres y Giaccone. Arriba Enzo Díaz.

Atlanta con 11 acomodadores del “Movistar Arena”

El primer tiempo de Ferro es de lo mejor que ha logrado la dupla con este equipo. Partiendo del descomunal partido del Laucha que le aporta fútbol a cada pelota que recibe, marca el ritmo y el sentido del ataque y además, ahora, le suma sacrificio en la recuperación

Siguiendo por el Murga, que ya no solo aprendió cómo moverse jugando de cinco, sino que además ahora, se ubica siempre bien y recupera cada vez más.

Y un integrante no menor es que Mosca va volviendo a ser el del año pasado, con visión de juego, claridad para habilitar a sus compañeros e intentar la individual cuando la jugada lo requiere

Pero a ellos se le suman una presión efectiva y alta en la salida y tras la recuperación, el movimiento de Giaccone y Román, Enzo Díaz se muestra cómo referente mientras se mueve sacando a los centrales del fondo

Al Pocho jugar contra la raya mucho no le gusta, pero se mueve con criterio, quizá perdamos en esa posición todo lo que Román puede aportar corriendo desde el medio, con pelota dominada, hacia el arco.

Lo positivo que se ve es una mecanización y orden claro para jugar. Se presiona con criterio, se tiene paciencia para jugar la pelota y buscar espacios, que ahora empiezan a aparecer porque el equipo se mueve con  mucho criterio.

En el fondo no pasamos grandes problemas, retrocedemos mejor. Los laterales se suman correctamente al ataque, con Grana cómo abanderado y los relevos se hacen correctamente.

Así generamos situaciones que, quizás en el déficit más importante de este equipo, nos cuesta concretar.

El gol que hacemos a los 30 es un ejemplo claro. Roba Gómez, la pelota sale para Torres que se quita dos rivales de encima, ya levanta la cabeza porque sabe que en el extremo alguien va a entrar solo y allá va la pelota, Giaccone le puede pegar al arco, pero sabe que por el medio va a estar Enzo y se la da de primera. El nueve la para con la derecha y define con la izquierda, todo en casi un mismo movimiento.

Un gol que muestra, la idea del equipo y el nivel que empiezan a tener algunos jugadores.

Lo único que dificulta la noche, es el nuevo imbécil fruto de esa huerta de incapaces y mediocres que tiene Beligoy en su casa y que manda de a uno a esta categoría, que se llama Pafundi y está llamado a superar a otros árbitros inútiles con más antigüedad que él. Todo roce es foul, le saca una amarilla a Gómez por una falta que, si bien es cierto, pareció fuerte, visto luego se nota que no es tan así.

Nos vamos al descanso 1-0 mereciendo más

En el segundo pagamos el precio del despliegue del primer tiempo y el partido de Copa Argentina. Sale Gómez para cuidarlo por la amarilla que le hace llegar a la quinta y debuta el pibe de Boca Duarte. Sale Enzo por un esguince y entra Gordillo.

Ellos se nos vienen más que nada por instinto de supervivencia que por convencimiento. Pasamos algunos sofocones los primeros minutos, más que nada lo que nos cuesta es tomarle nuevamente el ritmo al partido. Pero cuándo esto nos pasa aparece Miño, para sacar un par de pelotas claves y cerrar el arco.

Pareciera que, si somos finos y nos tranquilizamos, el partido se puede definir. Entra Nuñez por Román y el pibe muestra que nos puede dar soluciones a futuro.

Los ingresos de Ellacópulos y Murillo buscan cerrar un partido que, a esa altura, parecía que no podía cambiar mucho

Triunfo vital que nos llega en un muy buen momento. Quizás diga una barbaridad, pero los triunfos en sí mismo no son lo más importante, lo interesante es que se consiguieron de una manera que marcan una idea de juego que empieza a aparecer.

Todas las dudas que estos jugadores tenían en los partidos anteriores, a fuerza de triunfo y empujes, se empiezan a disipar. Hoy el equipo tiene la moral alta y se anima a jugar.

Falta mucho, quedará ver cómo solucionar esos bajones en la intensidad en las segundas partes o por lo menos cómo reemplazarlos con una idea acorde.

Por ahora, si bien regalamos mucho, la fe se empieza a alimentar.

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