Cuarentena de abrazos

Cuarentena de abrazos

Desde pibe, ir al Templo era una fiesta. No importaba la categoría ni la posición en la tabla, lo que importaba era ir a la cancha en el Fiat gris perla con mi viejo. Dejarlo a 4 cuadras y caminar por Espinosa, con esa mezcla de sabores dulces que destilan las...