Mal Invitado

Melena

Si verdolaga, cómo hacen los gringos con las películas que de un libro de cien páginas  te hacen una trilogía, precuelas y dos “espinof” así es este comentario. Porque si en el partido con Almirante puse “Buen Anfitrión”, en este extraño campeonato, Ferro se está comportando como un mal invitado. Parte dos de la secuela.

Y si, porque si te invitan no le caes en la casa con quinientos amigos que desordenan todo. No les copas el jardín de juego y no dejas jugar al anfitrión, es cierto que le hicimos un regalo, para no perder la costumbre, pero por sobre todo no lo dejás con las manos vacías y te vas agitándola con tus amigos.

Esta versión de Ferro, más audaz si se quiere, hizo todo eso este domingo.

Salimos con Monetti al arco, línea de cuatro con Kihm, Orellana, Canto y Ozuna, otros cuatro en el medio González, Obradovich, Kabalín y González. Arriba Dening y Acosta.

Ellos con diez empleados municipales que cuidan el estadio de Bolivar y el Pitu González que cuándo por fin nos vayamos de esta categoría, se retira, pero mientras estemos nos va a hacer goles.

Ferro jugó un muy buen primer tiempo y si bien nadie desentonó, todo nació de dos jugadores claves. Por un lado Obradovich, es serio lo del pibe, con apenas más de diez partidos en primera juega cómo si hiciera diez años que lo hace. Es un cinco mixto de esos que se ven poco, porque recupera y cuándo hay que poner “suela” pone. Pero cuándo la tiene siempre la juega redonda y a un compañero. El uru García en un momento lo comparó con Valverde, yo cómo soy un viejo choto digo que me hace acordar a Marangoni (si no lo viste jugar, preguntale a tu viejo o a tu abuelo).

El otro es Hoyos, si de Felipe hay pocos en el fútbol argentino de Enzo creo que no hay ninguno. Con sus falencias y sus virtudes el tipo entiende el fútbol cómo hace rato no se juega. Pelota al piso, el pase al jugador que más daño le puede hacer a la defensa contraria, nunca sacársela de encima, cuidarla y quererla.

¿Lo vamos a putear? Probablemente, porque a veces erra pases, pero lo hace esencialmente porque el tipo no concibe el pase intrascendente para el costado. El balón tiene que progresar en el campo, la transición tiene que ser rápida cuando es necesario, pero si hay que tomarse tiempo se lo toma.

Si la juega a un toque es simplemente para perfilarse mejor y que se la devuelvan. Encima en el partido en Bolivar mostró que le pega bien y exigió al arquero en dos oportunidades.

¿Exagero? Si, probablemente, pero en este torneo de ONG´s y cotolengos, que un tipo por momentos te retrotraiga al fútbol que uno estaba acostumbrado a ver, es para la gratitud eterna.

Alrededor de ellos dos se movió la pelota y a partir de ahí las sociedades. Además Kabalín entendió que había que tener más movilidad y colaboraba en la recuperación. González hacía la banda y Dening volcado por la derecha, a veces aparecía por la izquierda y complicaba.

En una jugada a uno y dos toques llegó el primer gol. Del centro a la derecha, de la derecha al centro, con la pelota por abajo Kihm deja a Dening de frente al gol y este define con un tiro rasante que, nobleza obliga, se desvía en uno de ellos.

Y acá mencionamos al otro desequilibrante del partido. Dening

Porque sea por el extremo o llegando por el medio, exigía al fondo del local, demostrando que cuándo jugas por abajo y hay conexiones, Ferro tiene variantes

Luego del gol seguimos dominando las acciones, sin caer en saltar líneas, aunque las pocas veces que lo hizo, en la mayoría Acosta pivoteaba.

Estaba todo dado para definirlo en esa etapa, pero Obradovich comete, creo, el único error del partido, pifia un despeje, el nueve de ellos la aguanta abre hacia la derecha y uno de ellos la manda al fondo del arco.

¡Primer tiro de Bolivar al arco y el partido está 1-1!

Se nos vinieron todos los fantasmas, más cuándo Dening se pierde un gol increíble abajo del arco y la cruzó demasiado.

Termina el primer tiempo, ellos una llegada un gol, nosotros nos perdimos cinco goles y el partido está empatado.

Pero de entrada en el segundo tiempo, a los cuatro minutos se salva dos injusticias. La primera el resultado, la otra que el empate haya sido en parte responsabilidad de Obradovich. El pibe toma una pelota que sale justo dónde está parado, en el rebote de un córner, abre el pie y la pone al lado del palo.

El encuentro se pone 2-1. Ellos sienten el golpe y en durante diez minutos nos seguimos perdiendo goles.

Ahora si, hay que aguantar y cerrar el part… pero en una jugada aislada ellos empatan. Centro al área y de cabeza, quién otro que el Pitu González, que debe haber hecho dos goles por esa vía en toda su carrera, entrando solo por el área chica nos empata el partido.

Si hay un toque de atención es este, estando en ventaja, algunos retrocesos fueron malos, y quedamos mano a mano con los delanteros de ellos, algo que en esta categoría no te podes dar el lujo. La otra los centros cruzados que nos ponen los huevos en la garganta.

Los que sentimos el golpe del gol del empate somos nosotros y ellos nos generan un par de situaciones claras, con el 18 de Bolivar, una mezcla de pilar de Los Pumas con pivot de los Lakers que no sabe nada, pero a fuerza de usar el cuerpo nos complica.

En diferentes lapsos de tiempo Sara manda primero a Campos y García x Hoyos y Acosta y luego Olguín y Castellani x Obradovich y González.

La idea es la misma y los cambios es para darle oxígenos al equipo, pero es puesto por puesto.

Campos y Castellani tratan de asociarse, especialmente el Boni que hace fácil lo que a otros les cuesta. García por el extremo, Dening pasa a pararse bien de punta. Olguín en la base (cómo le dicen ahora al centro del mediocampo) para recuperar la pelota.

Da resultado, pasamos el temporal y encima encontramos el tercero. Hermoso zapatazo de Dening que sorprende al arquero de ellos adelantado y se la clava arriba.

¡Ahora sí, no se puede escapar!

Ellos se vienen con todo, tirando centros pero regalándose para la contra, en cuanto nos quede una cerramos el partido.

A la salida de un córner se arma la contra que encabeza Dening y lo acompañan ¡Canto y Orellana! Los dos centrales llegan al espacio, Manolo abre y Canto define con un tiro esquinado.

Ahora si no se puede escapar. Solo queda tiempo para que el árbitro adicione siete minutos (Se ve que el indicador que tenemos en Caballito tiene nada más que hasta el cinco)

Final hermoso, más allá de algún altercado, los jugadores festejando de cara a la tribuna (¡Cómo será la tribuna que Castellani tira la camiseta y terminó en la calle!) y la gente llevándose una alegría que hace rato merecía.

Hay señales buenas, el equipo dio respuestas a la tibia derrota del partido pasado, jugando con autoridad.

Es cierto, hubo algunos desacoples y todavía queda la deuda de ganar en Caballito, pero por un rato fuimos felices. Recuperando el encanto de acompañar al equipo de visitante y que el equipo respondiera a esa situación.

Todos los jugadores en el post partido reconocían los dos temas, la deuda de local y que la victoria descomprimía una situación que se tornaba complicada.

La verdad es que por ahora solo quiero disfrutar algo que hacía rato no hacíamos. El próximo partido todo volverá ¿A la normalidad? Déjenme pensar que no.

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