Las Dos Caras

Melena

“Había que ganar cómo fuera y se ganó”, seguro que es lo primero que pensaste cuándo el árbitro pitó el final del partido y si bien el cómo no fue tan claro, los tres puntos a esta altura del campeonato eran vitales.

Las dudas más que nada, se dan en dónde se viene repitiendo a los largo de este campeonato, del medio para atrás, porque arriba fuimos eficaces.

Salimos con Miño al arco, línea de cuatro con Grana, Arena, Boolsen y Di Lena. Cuatro en el medio con Campos, Vázquez, Erbes y Mosca. Arriba Díaz y Grana.

Ellos no sé como era la formación, pero tenían un Coronel y un Gallo así que calculo que el DT debe ser García Marquez.

Los primeros minutos son de un vértigo y una vocación ofensiva que, nobleza obliga, siempre muestra Ferro en cada partido. Podemos decir que salimos dormidos, que nos hacen goles de entrada, pero lo que nadie puede negar es que Ferro siempre sale a buscar el partido.

Con Díaz encarando, con Herrera pivoteando, así nace el primer gol. Le hacen un foul al nueve que se para y juega rápido para Díaz y este, de afuera del área, la pone junto al palo.

Era importante empezar ganando, pero lo que sigue es lo que preocupa. Ellos nos sacan la pelota, la empiezan a mover con bue criterio y nosotros llegamos tarde siempre. No es un dominio abrumador, pero no podemos tenerla. El mediocampo es de ellos por la sencilla razón de ocupar el eje, y asociarse en la corta.

Así van a arrimando peligro, nosotros cada vez más metido atrás, no tomábamos a los volantes que llegaban solos con la cancha de frente y así viene el empate. El 10 de ellos recibe un pase atrás, con tiempo para medir el remate y ponerla junto al palo.

El 1-1 es justo y si bien no nos despierta del todo, nos aviva un poco a volver a buscar el partido.

Y lo buscamos más que nada en lo que podía generar Díaz y su manera de crear faltas. Nos hacemos un equipo más corto, juntamos líneas, pero cómo siempre nos pasa el pase entrelíneas, el revulsivo que encare. Lo intenta Campos porque en el medio ni Mosca ni Erbes están precisos para hacerlo.

Y cuándo parecía que no podíamos llega el segundo, un gol que 50% mérito de Herrera y de la búsqueda de Ferro y el 50% restante error del fondo cordobes.

De un córner pasado, la pelota le cae a Grana que tira un centro “llovidito” al área, de esos centros que habitualmente termina descolgando el arquero o tirándola el central al córner, pero acá no pasa ni una cosa ni la otra y Herrera, en el segundo palo, salta más que todos y la manda a guardar.

En el segundo tiempo las cosas son parecidas pero diferentes. En la primer jugada de a etapa encontramos el tercero. Díaz inventa una falta (cuando digo inventa, no quiero decir que no sean foules, sino que él pone el cuerpo de manera que los defensores se lo lleven puesto) Vázquez le pega al arco, el arquero de Racing la manotea, pega en el travesaño, le cae a Boolsen que casi se mete con pelota y todo.

Hasta ahí igual que en el primer tiempo, eficacia para aprovechar la jugada a favor. Ellos se hacen de la pelota, también igual que en el primer tiempo, pero lo diferente es que esta vez es más por decisión nuestra que por mérito del equipo cordobés.

La idea parece ser darle la pelota al contrario y salir rápido en las transiciones para replicar. Pero nada de eso sucede, porque Racing maneja bien la pelota, porque en el medio no recuperamos y porque los de arriba quedan aislados. Todo se mantiene porque los dos centrales tienen una buena tarde y anticipan cuándo pueden y cuándo no, ganan en los mano a mano, pero justamente quedamos varias veces mano a mano, o le mirábamos el número a la camiseta de los rivales.

No sufrimos porque ellos, si bien circulan bien la pelota, al momento de la agresividad se la olvidaron en Córdoba.

Entran Romero y Retamar x Di Lena y Díaz, lo del tres por una molestia y lo de Díaz un poco por la lesión en la mano del partido pasado y otro poco para intentar con Retamar ampliar la cancha.

Pero no tenemos la pelota, la dividimos, la vemos pasar, pero nunca la tenemos.

Cordon manda a Moreyra x Campos y es una buena noticia la vuelta del pibe, que si bien no hace mucho, es primordial que gane fútbol en vista a lo que se viene.

El partido se va muriendo en un Racing que mucho no puede y un Ferro que espera.

El resultado final es el que necesitábamos, pero la duda que queda es con los desacoples del medio para atrás, con un equipo medianamente mejor al cordobés, no contábamos el cuento.

Faltan dos fechas, el reducido está a un paso. Viene Deportivo Rastrero y su tradicional duda acerca de los arbitrajes.

Ganar casi que nos aseguraría matemáticamente el acceso al reducido, es difícil más que nada por la inmundicia de la trampa habitual que por lo futbolístico.

Es una prueba de carácter que hay que aprobar.

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