El Doctor Jekyll y el Señor Hyde

Melena

Habitualmente cuándo un equipo es muy irregular en un partido, pero muuuy irregular, los cronistas deportivos a la hora de titular ponen la pavada de “El Dr. Jekyll y Mr.Hide”.

Ya sé vos te estarás pensando “Este se critica a sí mismo ¡Ya se mamó de nuevo con moscato” y puede ser que sea cierto (no niego ni afirmo) pero el título, en este caso, es innovador.

La novela en mención, por si no la leíste o viste la película, es un científico (Jekyll) que se clava una poción que él mismo inventó y que lo transforma en un ser horripilante (Mr. Hyde) y de ahí la alegoría pavota del título que mencionaba al principio de este comentario.

Pero lo fascinante de lo que hizo Ferro en el partido con Quilmes es que Jekyll y Hide convivieron en el mismo partido. Porque aún, en los primeros veinte minutos, dónde Ferro mostró un futbol muy bien jugado, se veía que había algo en lo defensivo que no cerraba.

Salimos con Miño al arco, línea de cuatro con Grana, Boolsen, Alvarado y Rodríguez. Tres en el medio con González, Vázquez y Mosca. Villalva suelto y arriba Colombini y Retamar.

Voy a probar dar la formación de Quilmes, esta vez no me tiento. Al arco Alvarez Miltón, con el dos Díaz Gabr…¿El que jugó el año pasado con nosotros? Ves que no puedo nunca terminar de dar la formación del contrario.

Cómo ya escribí más arriba, los primeros 20/25 minutos del partido fueron realmente de un gran nivel. De la mano de la sociedad de González con Mosca, más la velocidad de Retamar por las bandas Ferro llegaba con peligro, circulaba la pelota con precisión y Quilmes solamente miraba lo que hacíamos.

Esta vez seguíamos intentando salir desde abajo con la pelota, pero cambiando lo de Jujuy, los centrales esta vez tenían más opciones, porque los laterales no se iban tan lejos, y los del medio se cerraban como referencia.

Quilmes, mal parado por dónde se lo mire, sufría por el medio el pivoteo de Colombini y por afuera las llegadas de los laterales o de Retamar que los enloquecía por los dos frentes.

Así, en menos de quince minutos llegaron los goles que son un reflejo de lo que era el partido. El primero una llegada a fondo de Colombini, luego de una combinación entre Grana y González, centro al segundo palo y Rodríguez que entra solo por el segundo palo para el 1-0

El otro, una búsqueda profunda a Retamar, que engancha para adentro y con un tiro cruzado la pone contra el palo.

Pudieron ser más pero el arquero y un poco malas definiciones hicieron que no se concretara.

Pero aún, en estos momentos de “monólogo” se veía que, en algunas pelotas perdidas, retrocedíamos mal o quedábamos muy expuesto. Los relevos llegaban tarde o no se hacían y por los costados sufríamos. En este torneo cuándo mostrás una debilidad enseguida te la hacen pagar. Pelotazos cruzado a la espalda de Grana que falla en el cabezazo, centro atrás, todos se pasan, uno de ellos le pega y Alvarado trata de cerrar pero llega tarde y la mete en el arco (nobleza obliga, aún sin su participación era gol)

No pasan ni cinco minutos y otro error similar. Esta vez por la izquierda, centro lo anticipan a Boolsen, Miño parado en la línea y 2-2.

Sin hacer nada y haciéndonos pagar errores infantiles, Quilmes empata un partido increíble.

En el segundo esta dualidad del equipo se acentúa, porque la faz ofensiva si bien ya no es tan punzante, la parte defensiva empieza a tener errores graves.

Sale Villava y entra Palacios. La verdad que la posición en la que juega el Keko es medio complicada de entender. Una especie de “falso nueve” con pizcas de enganche y una fina combinación de media punta que no termina de ser ninguna de las tres.

Ferro se hace “largo”, ya en el primer tiempo, por momentos le había pasado, pero ahora se agrava. La distancias entre líneas es cada vez más grande.

El partido se hace desordenado, confuso bah, se hace lo que quiere Quilmes, con foules tácticos, jugadores que caen y etc.etc.

Pese a ello el DT de ellos, dentro del desorden que es el partido, manda tres puntas a la cancha y así quedamos en varias oportunidades mano a mano, porque seguimos retrocediendo mal y seguimos con las líneas muy separada.

A los 30 Sara manda cuatro cambios  Arena, Díaz, Herrera y Romero por Grana, González, Colombini y Rodríguez. La idea es armar una línea de tres con Arena sumándose a los dos centrales, cinco en el medio y dos arriba…pero no pasan dos minutos y Quilmes nos vacuna. Pareciera que estos muchachos del sur, su único momento de felicidad en su pobre historia sea robarle partidos a Ferro, porque de un córner que sale despejado hacia el medio, uno la mete en el área y otro que andaba por ahí, mínimos dos metros adelantado, la manda al fondo del arco. Otro choreo más contra este equipo.

Acá surge la duda. Cuatro cambios que para peor modifican todo el dibujo táctico ¿No son demasiados? ¿No exponen al equipo a quedar mal parado minutos que el rival capitaliza? Nos pasó en Jujuy y en Caballito. Quizás sea algo para analizar.

Lo que queda del partido es solo para verificar que los árbitros de esta categoría son una piara de imbéciles sin ninguna autoridad y para ver una sucesión de gente cayéndose al piso con súbitos ataque de peste bubónica.

Aún así casi lo empatamos, pero el arquero la sacó con la punta de las uñas

Pese a la derrota el crédito está mas que abierto. El equipo mostró que puede jugar y hacerlo muy bien. Es muy interesante lo que mostró González, y su sociedad con Mosca. Lo de Retamar es superlativo, hizo todo bien y aún así no alcanzó.

Habrá que trabajar en la defensa, los centrales todavía sufren con los pelotazos cruzados y los relevos son de malos a muy horribles. En el medio también tenemos una dualidad, cuándo tenemos la pelota la jugamos bien, cuándo la perdemos nos cuesta un montón recuperarla.

Esto es largo y el equipo mostró cosas interesantes, trabajando en las que fueron malas, la ilusión sigue intacta.

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