Crédito Abierto

Melena

Si Verdolaga, no quiero pecar de optimista, pero luego de esta dura derrota y cuándo muchísima gente se pregunta ¿Será este el nivel verdadero de Ferro? O peor ¿Ahora nos agarra la “cagadera”? Yo prefiero apostar por el equipo (De última si nos va mal finjo demencia, total es lo que hacen la mayoría de los periodistas deportivos)

Por un lado casi fáctico, no es que Ferro llegara a Morón con una rachita de tres o cuatros partidos ganados medio de casualidad (cómo ha pasado varias veces) sino con una campaña de 15 partidos y jugando con buen nivel. Lo contra fáctico, fue un partido atípico, dónde me animo a decir que regalamos tres goles sin contar el primero porque ese, directamente, lo hicimos todo nosotros y se lo contaron al rival.

Todos sabíamos que alguna vez se iba a perder, algo que se escuchó mucho estos días y es cierto que el cómo fue completamente inesperado, pero en esa forma de perder, aunque parezca paradójico, está por lo menos mi optimismo.

No se puede jugar peor que lo que Ferro jugó el domingo.

Salimos con Monetti al arco, línea de cuatro con Torrent por el suspendido Kihm, Peña Biafore, Canto y Ozuna. Tres en el medio con Hoyos, Olguín (por el suspendido Obradovich) y Kabalín. Arriba González, Parisi y Dening.

Morón con once con la camiseta con un escudo del Gallo de la Policía Federal, muy queridos por los hinchas “B” de River que los van a ver.

Claramente el partido tuvo dos partes. Los primeros minutos no pasó gran cosa, el peso del partido lo llevaba el local, lógicamente y Ferro ordenado. Pero la primera diferencia, a otros partidos, es la ausencia de Obradovich (gracias Zunino la puta madre que te recontra parió). En el fútbol en general y en esta categoría en particular, nadie come vidrio y mucho menos Ota que es un buen DT (Si, a veces soy bueno con los contrarios)

El tipo sabe que el fútbol de Ferro es juntar pases, armar sociedades y eso sucede con la participación fundamental de Hoyos, pero también con la movilidad y el criterio que al mediocampo le da Obradovich. La apuesta era más cantada que “Despacito” no estando Felipe, ahogar a Enzo con marca personal o tomarlo escalonado en zona.

Y acá hay un detalle que tenemos que trabajar, porque una vez que nos anularon el circuito en el medio, nos costó mucho armar juego. No hubo alternativas, Olguín es un volante con otras características, más de contención y Kabalín es la tercera pata en el circuito antes mencionado, más capacitado para suplir los errores o llegar al área (Cómo le dicen ahora el “box to box” pero no puede él ser el encargado de armar esos circuitos.

Bien leído por el Gallo, nos complicó la manera de hacer un gol, pero de ahí a que ellos pudieran hacer el suyo, hay una distancia enorme.

Para eso estamos nosotros.

En más de cincuenta años que veo fútbol jamás vi nada igual. El gol se hubiera concretado aún sin jugadores del rival en cancha. Porque Ozuna la tira mal para atrás, Monetti y Canto dudan y no se entienden, la pelota sigue para el arco y Peña Biafore, ve algo blanco y lo patea, la macana es que era el poste y no la pelota.

El 1-0 más increíble en mucho tiempo. Al margen si esto te pasa en una final, tiras por la borda todo el esfuerzo de un año de trabajo.

Obvio este gol nos golpea, pero ni aún así ellos generan riesgo más allá de un córner cerrado.

Hasta ahí sufríamos por la derecha con Torrent que si se proyectaba retrocedía mal, y por sus espaldas había un problema.

Los de arriba no recibían una pelota limpia, Parisi perdía con los dos centrales, no había la movilidad de los partidos anteriores. El equipo estaba partido y encima cómo un gol no alcanzaba regalamos dos.

De un lateral a favor perdemos la pelota jugándola para el medio, ellos la tiran a la espalda de Torrent que traba y pierde con uno de ellos, a Peña Biafore le pasa lo mismo y el tipo tira un centro atrás para que ¡Levato! Si el mismo de los pies redondo que jugó en Ferro, defina como el orto pero era tan fácil hacer el gol que hasta él lo podía hacer.

Y acá empieza la segunda parte del encuentro, porque un partido que podía estar cero a cero pasa a estar cero dos sin que ellos hayan generado una jugada armada.

Aún así uno no perdía la esperanza, estaba difícil pero peor que esa primera etapa no se podía jugar…o si.

Sara manda a Castellani y Benegas x Parisi y Olguín. La lectura era más apropiada para el Ferro que había llegado a Morón, pero quizás no para el que estaba jugando el partido.

Porque seamos justos, el partido pasado decíamos que gran parte del triunfo contra Colón había nacido desde la seguridad de los dos centrales y de las asociaciones del medio, en este partido nada de eso estaba.

Quizás, armar un equipo más aguerrido que peleara el mediocampo podría haber sido lo más acertado, nadie va a juzgar a Sara, simplemente son opiniones.

La idea pudo haber sido jugar mas directo con lo que pudiera generar Benegas, pero cómo estaban los cuatros del fondo, probablemente cometiéramos un nuevo error y así fue.

En cinco minutos todo lo que haya podido planear Sara se fue a la bosta. Le ganan una vez más las espaldas a Torrent, nadie le hace el relevo y uno de ellos define cruzado y un minuto después, otra vez se escapa uno de ellos por la derecha, Canto lo cruza a destiempo y discúlpenme muchachos, para mí no está mal la roja, porque es de esas tarjetas que uno dice “anaranjada” y de visitante con estos árbitros de mierda sabes que es roja. Si encima le sumas que casi lo caga a trompadas al árbitro tan mal expulsado no está

El partido 0-3, un jugador menos y con todo el equipo en estado de desesperación, lo único que restaba era saber cuantos goles nos iban a hacer.

Para peor se va expulsado Castellani y en este caso si me parece una exageración, es cierto que la jugada de Gonzalo es peligrosa, pero no ve al jugador de Morón y mucho menos tiene a intención de hacerle foul. Una amarilla era lo más lógico, pero los árbitros de mierda de esta categoría inmunda no les alcanza con ser localistas, además tienen que demostrar lo inútiles que son

Ellos se pierden un par y de un córner nos hacen el cuarto de un córner.

El partido está terminado hace rato, ellos levantan el pie del acelerador, cuidan jugadores y nosotros creamos las dos únicas oportunidades del partidos (por llamarlas de alguna manera) con un tiro de afuera del área de Benegas y otro de Torrent.

Los ingresos de Tarón x Dening,  Marra y Gómez x Hoyos y González es un poco para que no nos hagan más goles y hasta en, algún punto, para cuidar a los jugadores.

Listo final, los jugadores se acercan a la tribuna como un pedido de disculpas pero nadie les reprocha nada.

Disculpame este recuerdo pero no me lo quiero guardar. El Ferro, campeón invicto del Nacional 82, en la primera fecha del metropolitano siguiente fue a jugar a Avellaneda con Independiente, perdimos cinco a cero, yo tenía catorce años y sentí lo mismo que sentí este domingo en Morón. No hace falta que te diga como siguió la historia de ese equipo.

Obviamente no estoy comparando los equipos y mucho menos los contextos, simplemente digo que a veces el fútbol tiene esos partidos “malditos”  dónde no sale una.

Mi crédito sigue abierto, la derrota duele pero pareciera que no es para “desgarrarse la vestidura”. El próximo partido con Godoy Cruz será fundamental para ver si la ilusión continúa o tiene una pausa.

Pero por ahora déjenme creer.

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