Con Gusto a Poco

Melena

Si, sabor a poco, y este sabor a poco no solo refiere al resultado, que es cierto mereció ser favorable a Ferro, sino que el sabor a poco también refiere a que, en esta tremenda pelea en la que nos vemos envuelto, hay cosas que no se pueden dar.

Por un lado que, un equipo que vino, casi literalmente a buscar “un puntito inteligente” a Caballito, te haga dos goles muy similares con jugadores solos por las bandas ¡¡Con una línea de cinco!! Es intolerables y la otra es que, más allá de que haya hecho el arquero, no podés errar tantos goles, con lo que nos cuesta generar jugadas de riesgo.

Con esas falencias, la supervivencia, poque de eso se trata, va a ser muy difícil.

Salimos con Monetti al arco, línea de cinco con Vallejos, Boolsen, Rivero, Meritello y Ayala. Tres en el medio con Cosi, Olguín y Campos. Arriba García y Montiel.

Racing con 6 ferneteros y 5 tomadores de te de peperina.

¿Jugamos bien? Si y no, tuvimos más volumen de juego en la ofensiva, con circuitos ofensivos que salían de los pies de Campos pero que esta vez tenían correlatos con García y con Montiel. Vallejos y Ayala pasaban pero…el retroceso de Ferro era espantoso.

Ya nadie come vidrio, en el fútbol en general y en el Nacional en particular, todos los equipos nos conocen, saben que si son ordenados abajo, no les hacemos un gol y cuándo tienen la pelota ellos, hay que abrir el juego con los extremos a espalda de nuestros laterales y siempre van a llegar solos.

Es increíble que este mal retroceso hace que, todo lo de solidez que te puede dar una línea de cinco, lo pierdas en ese desacople.

Si a eso le sumas que los dos stopper no tienen zurda y el líbero sufre todo esto, el panorama se complica.

Así llegó el primero de ellos.

Cambio de frente, que agarra a Ayala mal parado a Meritello tarde en el cierre, el 10 de ellos la para y define cruzado.

Lo bueno, el equipo no se derrumbó, siguó intentando armar juego o buscando a Montiel y García que aguantaban lo que tiraban y así nació el empate. El uruguayo la para, se da vuelta y el central de ellos le hace foul al borde del área. Va Rivero, que cada vez que patea es “casi gol” (Ojalá que alguna vez pueda no escribir el casi), cómo escribía antes, todos nos conocen, el arquero sabe que Rivero tira al palo opuesto del arquero, pero Campos lo sorprende con un tiro rasante a su poste.

Habían pasado cuatro minutos y empatábamos el partido. Si nos ordenamos, corregimos los errores y somos más fino en la definición podemos ganarlo, porque ellos son bastante malos en defensa.

Pero no pasan ni diez minutos y otra vez se adelantan en el marcador. Con la misma receta que nos habían hecho el primero, esta vez del otro lado, uno de ellos medio de taco, medio de cachetada deja a un compañero solo ¡Entre los tres centrales! Y este define como si supiera jugar al fútbol

En veinte minutos el partido ya está 1-2. Pero otra vez no nos caemos, nos paramos un poco mejor en el medio con Olguin que está muy solo en la contención, pero ahora se cierra un poco Cosi.

Casi nos hacen dos goles de media cancha (al margen, la segunda pelota que Monetti para con el pecho, enojó a varios ¡Muchachos, el arquero lo hizo cómo respuesta a que le probaran de media cancha, no es una irresponsabilidad, es un mensaje al equipo contrario)

Probamos más de media distancia, hasta que llega un centro de Ayala, Montiel con el parietal la pone al ángulo y empata el partido.

El 2-2 no es justo, pero por lo mal que marcamos era un castigo merecido.

El segundo tiempo fue todo de Ferro. Lo buenos es que, por primera y única vez en todo el torneo metemos al rival contra su arco. Con actitud y con algunos momentos de fútbol que generaba, quien otro, Campos.

Rondina manda a Diellos y Tomasetti x Cosi y Montiel. La idea es seguir igual y buscar más profundidad con Tomasetti.

En parte lo logra, pero pierde peso con la salida de Montiel. El arquero se hace figura, ellos no pasan mitad de cancha, peleamos todas las pelotas con actitud pero no alcanza

Ingresan Kihm y Monserrat x Ayala y Vallejos, luego Quiroga x Meritello, para quemar las naves. Lo positivo el regreso del pibe Kihm que se muestra cómo un ingreso importante para lo que queda.

Ellos arman una línea de cinco, que funciona un poco mejor que la de Ferro, pero tampoco es tan segura.

El partido se termina con un empate que suma un punto que, obviamente, siempre sirve pero no es suficiente.

Se vienen fechas claves para esta definición que nos tiene con los huevos en la garganta. Lo que mostró el equipo, tanto con Atlanta y con los cordobeses es una mejora, pero que por ahora tiene sabor a poco. Los de abajo ganan y nos complican la situación.

No voy a decir que el partido que viene es primordial porque a partir de ahora todos lo son. Hay señales positivas, pero estas conviven con señales negativas que nos pueden costar mucho.

Por ahora es con gusto a poco

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