Cerveza Fría

Melena

Si verdolaga, cerveza fría es lo que vimos este domingo. Por un lado porque la victoria nos dio el placer similar de tomar esa bebida y porque Quilmes, todos sabemos, tiene una cierta frescura en su tórax la cuál es una marca indeleble.

Clima de clásico en el Sur, mucha banderita en la tribunita del costado, mucho tirante detrás del arco y…mucha gente yéndose antes sin ni siquiera ver el golcito con el que descontó el equipo de la cervecería.

 Todos estos años en el ascenso, más la explosión de esa cloaca que son las redes sociales, hizo que sin entender porque, este equipo de estación se postulara cómo clásico. Creo que ya no hay duda que esto es más falso que Yanina Latorre.

Hablemos de fútbol mejor.

Salimos con Ruiz al arco, línea de cuatro con Murillos, Lorenzo, Boolsen y Rodríguez. Dos delante de ellos con Fernandez Pinto y Mosca. Tres en el medio, Retamar, Blanco y Moreyra. Arriba Levato.

Quilmes con 11 empleados de la estación.

Listo, dejamos de lado el “modo termo” y debemos reconocer que Quilmes es un candidato y jugar en su cancha siempre es complicado, lo que le da más valor al triunfo. Porque si bien el golazo de Moca a los 13 minutos abrió el partido, hasta ahí Ferro había salido a buscar el resultado, con presión alta y tratando de asociarse para salir rápido.

Pero una vez que encontró la ventaja, entendió cómo lo tenía que jugar. Concentrado con las líneas pegadas tanto en el retroceso como en la ofensiva.

Se apoyó en la buena tarea del Colo Pinto y Lorenzo, que no perdieron un duelo y desde ese control del eje, el resto no desentonó.

Quilmes se desesperó, no sé si a Franco le dio un ACV o se aceleraron los jugadores al pedo, lo cierto es que se regaló.

Encima Ferro hacía todo bien en los relevos y en el control de pelota, pero fallaba en la definición. Lo tuvo dos veces Retamar y se lo perdió, nadie puede negar que si el ex Güemes definiera bien estaría jugando en Europa.

Ellos no arrimaban peligro, la defensa y el medio eran sólida, el ataque siempre estaba a punto de concretar…pero el partido seguía 1-0 y eso nunca es bueno.

Por eso cuando apenas empezado el segundo tiempo, Retamar se la tira larga a Blanco, este se la pone en el pecho a Levato que deja a dos en el camino y se la pica al arquero, la sensación era que este partido no se nos podía escapar.

Si con el 0-1 Quilmes se enloqueció, con el 0-2 directamente se regaló. El DT de ellos paró un 4-2-4 con un doble 9 y si bien fueron unos minutos dónde ellos arrimaron peligro, se veía que Ferro, si no se desordenaba, lo podía liquidar de contra.

Se perdieron un par de goles (uno de esos increíble) pero a los 11 despeja el Colo, le cae a Retamar que en 40 metros le saca 50 de ventaja a su marca, la tira al medio y Levato anticipando al 6 de ellos pone el 3-0.

Faltaban 35 minutos y el partido estaba terminado. Quilmes intentaba pero la defensa esta muy bien parada y ellos no arrimaban peligro.

Nosotros de contra en cualquier momento hacíamos el cuarto. Cordon decide que lo mejor era cerrar el partido, manda a Gómez x Moreyra, y a  García, Franco x Retamar.

La idea es ganar recuperación en el medio con Gómez y darle descanso a Retamar que había corrido bastante, cómo para merecer el descanso.

Después y sin pasar sobresaltos, entran Di Lena y García, Santiago x Levato y Blanco. Armamos una línea de cinco y aún así a la salida de un saque largo de Ruíz, Franco García en “modo Salah” la baja con el muslo, control orientado a su perfil y de media vuelta la clava abajo.

Un 4-0 que es justo, y marca la diferencia táctica y futbolística que hubo en el partido. Solo queda tiempo para el descuento de Bordegaray que muchos hinchas de Quilmes no vieron porque se habían ido antes.

Negar que este partido ilusiona sería necio. El equipo, en una parada complicada, sacó pecho, y siendo poco original “Ganó, gustó y goleó”.

Y ya que estamos con frases hechas vamos a decir “Antes no éramos Mandiyú, ahora no somos el Manchester” lo cuál por remanido, no deja de ser cierto.

Lo bueno es que el Gordo ahora tiene dudas de las buenas, porque Lorenzo jugó un partido cómo para quedarse a vivir de central, porque apareció el Colo Pinto para pedir pista en el medio y así el equipo tiene variantes.

Pero lo fundamental es que también tiene, ahora, una idea de juego que, pareciera, llega justo al final de la rueda y en la previa de partidos que se vienen complicados.

Quedó demostrado que hay con que ilusionarse.

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